Hay una anciana que late en mis huesos
ella conoce todas mis muertes por su nombre:
A aquellas
Mujeres como pozos húmedos
mujeres enlunadas
cayendo como cae la luz sobre la tierra
partiendo en caderas infinitas
el lomo plateado de los ríos
A quienes
vierten en los portales del hambre
el esplendor de sus pechos desnudos
leche amplia, leche de barro
semilla inaugural proclamando la vida
Senos levantando el día
como oficiantes
en las catedrales del alma
A las antiguas
que dibujaron en la copa de su vientre
el recipiente de la reconciliación
a las encendidas en nacientes soles
que multiplicaron los panes y los peces
por el solo placer de ofrecerse
el fruto del trigo y de las aguas
A las que abrieron la visión de las cuatro lunas
a las que vinieron a cabalgar en lo absoluto
Cuando callen todas las voces
regresaré a nosotras
para pronunciar mi sustancia
para entrar desnuda y fiera
en la palabra
volver al ser de barro y carne
verternos en la luz
que siempre fue nuestra
@Brunhilde Román Ibáñez
@Imagen Pinterest
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