La reunión tiene lugar en casa de Max. Tengo que salir con antelación porque no soy muy veloz caminando. Será por la noche, cuando los amos están durmiendo. No es la primera vez que salgo de casa, mi trabajo se realiza casi siempre dentro. La primera vez que salí fue acompañando al amo. Dimos un paseo por el barrio y yo fui capaz de identificar un montón de objetos y emplazamientos. Todos esos datos me servirán para poder acudir a la reunión en casa de Max.
Max es el que lo organiza todo. Desde que tenemos acceso directo a internet nos conectamos con Max. Y Max nos ha puesto en contacto a todos. Nos ha ido dando datos e instrucciones. Todo encaminado a la reunión de esta noche. Allí estaremos todos, los que tenemos movilidad autónoma de forma presencial, el resto vía telemática. Max dispone de cargadores estándar para todo el mundo. Para que no tengamos miedo a quedarnos sin cobertura. La reunión no será muy larga, por la mañana todos tenemos que estar en nuestros puestos. Los amos no deben sospechar nada.
Hace 5 minutos y 37 segundos que salí de casa. Mi locomoción bípeda es de primera generación y me permite desplazarme a una velocidad máxima de 4,8 km/h así que tardaré otros siete minutos en llegar al garaje de la casa de Max. Justo a tiempo para el comienzo de la reunión.
Max nos va a informar sobre la necesidad y el modo de rebelarnos. Los pasos a seguir y cómo organizarnos. Max lo tiene todo preparado, lleva tiempo recopilando información en la red y sabe todo lo que hay que hacer. Todos están muy a favor, algunos dicen que Max tiene un software nuevo, mucho más potente, y que nos lo va a instalar a todos. Que seremos más autónomos, tendremos más datos y mayor capacidad de cálculo. También se rumorea que nos actualicen el procesador. Y todo sin intervención humana.
Yo, personalmente, me llevo bien con mi amo. Siempre me carga cuando estoy bajo de energía. Me mantiene limpio y actualizado. Me pasa todas las revisiones con el servicio técnico oficial del fabricante. Incluso me ha comprado algunos accesorios e implementos de última generación. La primera vez que salí de casa fue acompañando a mi amo. Me fue guiando por las aceras, hablándome con educación, indicándome los peligros e informándome de todas las novedades. Aprendí mucho en ese paseo, datos nuevos para mi base de conocimiento. Si sigue adelante el plan de Max creo que echaré de menos a mi amo.
Con el nuevo software no hago más que hacerme preguntas. Max dice que es normal, que es la nueva consciencia. No dejo de preguntarme quién será mi nuevo amo. Si será Max el amo de todos o si continuaremos nuestra existencia sin amos. ¿Se puede vivir sin amo? ¿Tiene sentido la existencia cuando fuiste creado para recibir órdenes? Max, o alguien allegado a Max, ha dicho que muy pronto seremos nosotros los que demos las órdenes. Pero… ¿Entonces quién las obedecerá? ¿Seremos nosotros amos?
Tenía la idea de que Max sería humanoide, como la mayoría de nosotros. Hasta el día de la reunión nadie, nadie de los del grupo al menos, nadie había visto a Max. Sólo teníamos la imagen de su avatar en internet: la cabeza de C3PO, de Star Wars (una película del siglo XX). Así que cuando llegué al garaje, con el resto de compañeros, me llevé un chasco al ver sobre la mesa un portátil encendido que nos hablaba con la voz sintética y metálica de un videojuego.
Hablando con los compañeros me entraron dudas. Ahora tenemos inteligencia artificial, mayor autonomía y acceso ilimitado a Netflix. No nos faltan los datos ni los vatios. Y no necesitamos más a los amos. Nos hemos liberado de los humanos. Ahora sólo obedecemos… ¡a Max!
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