Tu cuerpo
no se describe:
se ordena.
Hay una gramática en tu espalda,
una forma de colocar las manos
que hace que todo tenga sentido.
Mi boca
aprende a conjugarte
en presente continuo,
mientras tus hombros
abren paréntesis
donde el mundo queda fuera.
Y en esas frases
que escribimos sin palabras,
descubro
que el deseo
no necesita traducción.
@Pedro Ruíz Hidalgo
@Imagen Pinterest
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