miércoles, julio 1 2026

Mujeres en femenino y en plural. -Ultimátum por Yoly Hornes

Mi vida:

¡Cuánto te echo de menos! Ojalá percibiera tu latido, como antes, en mí, pero te me has alejado demasiado y ya no sé qué más hacer para recuperarte. Casi no te  reconozco. Busco las chispas de tu mirada juguetona, pero pareces otra persona, opacada y exenta de energía. ¿Será que el tiempo nos ha debilitado?

Hace ya varios años que el mundo se detuvo; cambiaron los signos, se desbarataron los paradigmas… Pensé que esa detención no duraría más que unos días, unas semanas, solo un paréntesis incomprensible y distópico. Y que, después, todo se recompondría y las aguas volverían a su cauce.

También nosotras. Pero no fue así. Tu sonrisa se encogió como si estuvieras siempre al borde del llanto. No dormías bien, o tenías pesadillas. Eso fue al principio, cuando aplaudíamos emocionadas en los balcones, cuando el desconcierto nos encerró en nuestras cuevas.

Poco a poco, se fue iluminando el mundo, teñido de esperanza. Ya sin angustia, te instalaste, sintiéndote cómoda, en tu ostracismo; sencillamente, habías dejado de necesitar el afuera. Algún paseíllo al aire libre, visitas con mucha prudencia a lugares y personas, las ventanas abiertas, aunque aún hiciera frío. Sin besos, saludando con los codos o los puños, apartando con disimulo la cara en los abrazos. Lavándote frenéticamente las manos, como era preceptivo por entonces. Pero, ay, continuaste haciéndolo cuando ya no era necesario.

Yo te rogué que no te acostumbraras, que salieras de ese traicionero y voluntario aislamiento. Que regresaras a esa actividad tan nutrida que teníamos antes del descalabro. Sé mejor que nadie que lo intentaste de veras, te esforzaste, pero no te sentías a salvo hasta llegar a casa, como un ser primitivo escondiéndose, furtivo, en un hueco entre las rocas. Decías que estabas bien, que no me preocupara, que te bastaba con tus libros, tus películas de Netflix, tu teletrabajo y las reuniones virtuales con
amigos por Zoom. Total, decías, es solo hasta que la tormenta pase del todo. Y lo que pasó fue el tiempo.

Un año, dos años, tres años… Cuatro. Cinco.

¿No ves que ya todo el mundo volvió hace mucho tiempo con toda normalidad a su vida habitual? Sin restricciones, sin peligro, sin máscaras. Ya nadie menciona siquiera aquello que nos cosió la boca, temerosas de compartir un mismo aliento en un beso, una risa o una copa.

Te esperé con toda la paciencia del mundo, pero nunca retornaste del todo.

Parecía que sí, tantas veces, pero no. A mí no puedes engañarme.

En nuestro armario, ¿sabes?, yace, muerta de hastío, un montón de ropa bonita y sensual para salir de noche. Ayer estuve ordenando nuestros vestidos y aparecieron aquellas prendas con brillitos y escotes atrevidos, y también nuestros elegantes zapatos de baile que tanto nos estilizaban y embellecían las piernas. Pensé si en tantos años sin uso no se habrían acartonado, como nuestra vida. Los objetos nos hablan, nos transmiten, con su elocuente lenguaje de silencio, que debemos hacer algo ya, retomar nuestro camino juntas. A mí, me susurraron a gritos que ha llegado el momento de
darte un ultimátum. Por eso te escribo esta carta. Porque el río de la vida se nos escurre. Nos hacemos mayores y no podemos permitirnos seguir a perpetuidad en este grisáceo y plomizo modo pausa.

Te necesito, quiero que volvamos a ser la unidad que éramos. Este distanciamiento es nocivo. Nos hace mal. Aún estamos a tiempo de sacar la cabeza del agua y llenarnos de aire. No puedo respirar sin ti.

Me apago. Devuélveme la luz. Sálvame. Sálvate. Sálvanos.

Basta de fingir que no ocurre nada. No me dejes así, incompleta. ¡Vuelve a mí!

Te propongo un trato: hagamos ver que todo este tiempo no ha existido y continuemos como si ningún cataclismo nos hubiera partido por el eje. No volveremos a mencionar esta disociación, te lo prometo. Ni a dejar que vuelva a quebrarnos nunca más.

Piénsalo. Espero, contando los días, tu respuesta.

Con amor,

yo (a mí).

@Yoly Hornes 


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo