Llegó tarde, pero algo ya había cambiado después de todas las broncas, mentiras, decepciones continuas y falsas esperanzas. Llegó el esperado cambio.
O eso esperaba, al menos.
– Sí, tía te juro que sí hay un cambio considerable, no es coña–le contaba a su íntima amiga.
–Pues eso espero, Bárbara, porque si es como otras veces que va de corderito degollado…–contestó Jimena en tono cansado y medio enfadado.
Bárbara suspiró mientras removía el café ya frío con la cucharilla. Afuera empezaba a lloviznar y las luces de la calle se reflejaban sobre el asfalto mojado. Había algo triste en aquella tarde, aunque dentro de ella llevaba días sintiendo que, quizá, algo distinto estaba naciendo.
–Lo sé… y entiendo que pienses así–dijo en voz baja–. Yo también tengo miedo.
Jimena la observó en silencio. Había visto demasiadas veces a su amiga rota intentando justificar lo injustificable.
–¿Y qué ha hecho esta vez para que le creas?
Bárbara sonrió apenas.
–No ha sido una sola cosa. Ya no me revisa el móvil, no desaparece cuando discutimos y me escucha sin intentar darle la vuelta a todo. El otro día incluso me pidió perdón delante de su madre.
–¿En serio?
–Sí. Y me dijo algo que no esperaba escuchar jamás: “Sé que llevas demasiado tiempo sobreviviendo conmigo en vez de vivir tranquila”.
Jimena bajó la mirada hacia la taza.
–Eso sí suena diferente
La lluvia golpeó con más fuerza los cristales. Durante unos segundos ambas se quedaron calladas mirando la calle.
–Tengo miedo igualmente–admitió Bárbara–. Siento que en cualquier momento todo puede romperse otra vez.
Jimena le apretó la mano.
–Es normal. El daño no desaparece de golpe.
En ese momento sonó el móvil. Era él.
“Estoy abajo. Solo quería acompañarte a casa porque está lloviendo.”
Bárbara miró por la ventana. Allí estaba, quieto bajo la lluvia, con el paraguas cerrado entre las manos. No insistía. Solo esperaba.
Cuando salió, él abrió el paraguas sobre ella antes más que sobre sí mismo.
–Hola–dijo con una sonrisa tímida.
Y aquella simple palabra, dicha sin orgullo ni prisas, sonó distinta a todas las anteriores.
@Vanessa Zamora.
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