domingo, julio 12 2026

La abeja del balcón por Sabrina García Sánchez

Estaba sentada en mi balcón con mi taza de café cuando una abeja se posó en una orquídea morada. No hizo ruido. No me picó. Solo se quedó ahí, moviendo las patas delanteras como si se limpiara la cara después de un día largo.
Me quedé mirándola sin moverme. Ella ni se inmutó.
Y me puse a pensar en cuántas veces paso al lado de una abeja y ni la registro. Las oigo, las espanto, a veces las mato sin pensarlo mucho. Pero no me detengo a mirarlas. No me pregunto qué hacen, a dónde van, por qué se posan justo en esa flor y no en otra.
Después me puse a leer y descubrí cosas que no sabía. Que hay más de 20.000 especies de abejas en el mundo. Que el 90% de las plantas con flores necesitan polinización para sobrevivir. Que el 75% de lo que comemos —frutas, verduras, café, chocolate— desaparecería si ellas faltaran. Que su trabajo mueve más de 500 mil millones de dólares al año. Pero eso no es lo que más me impactó. Lo que me quedó fue que una sola abeja visita hasta dos mil flores al día. Y yo apenas me doy cuenta de que existe.
Mi abuela tenía colmenas en el patio. Decía que las abejas son las que avisan primero. Cuando algo va mal, ellas se van o se mueren. Y los humanos, siempre tarde, recién entonces miramos.
Ahora las abejas están desapareciendo. Por los pesticidas, porque les quitamos el monte, porque el clima se descontroló. Y eso no es un problema de abejas nada más. Sin ellas perderíamos hasta el 8% de la producción mundial de alimentos. Eso no es una estadística fría. Es gente que se queda sin comer.
La abeja se fue. No volvió.
Pero desde ese día, cuando veo una, me detengo. No creo que eso salve al mundo, pero al menos las veo. Las reconozco.
Porque las abejas no necesitan que las queramos. Necesitan que no las matemos. Que dejemos de envenenar los campos. Que entendamos que su muerte es un aviso, y nosotros siempre llegamos tarde a los avisos.
Esa abeja no vino a darme una lección. Solo pasaba por ahí. Y yo, que siempre voy de prisa, esa mañana me paré a mirar.
A veces lo que parece insignificante es lo que sostiene todo. Y uno no se da cuenta hasta que se detiene a mirar de verdad.
@Sabrina García Sánchez
@Imagen Pinterest

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