Bienvenido, Daniel, a este lado de la vida

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                                                                                                                                                                Bienvenido, Daniel, a este lado de la vida

                                                                                                                                                                                   Avelino Muleiro

​Dicen que las cosas buenas de la vida se hacen esperar, y tú, querido Daniel, te has tomado tu tiempo. Pero no importa, porque nunca es tarde si la dicha es buena.   

Queremos que lleves tu nombre con orgullo, porque Daniel está lleno de historia. Llevas en él una promesa de fuerza, de rectitud y sabiduría, todo un hermoso presagio que resuena a integridad moral y a firmeza de tus principios.

         Quiero confesarte que tu llegada es una de las mayores dichas que podíamos imaginar. Te estábamos esperando desde hace tiempo con los brazos abiertos y con la impaciencia contenida de saber que estábamos a punto de recibir un regalo único.

         Afrontas el inicio de un camino totalmente nuevo y lleno de contrastes. Entras en un escenario complejo y desafiante, pero no estarás solo porque te guiaremos para que aprendas a superar cada reto por ti mismo. Te apoyaremos en los momentos difíciles y celebraremos juntos las buenas noticias. En eso consiste la vida. Sé muy bien que tú no sabes todavía en qué consiste tu nuevo reto que se llama vida. Intentaré explicártelo.  

         La vida es un viaje fascinante, lleno de rectas previsibles y curvas inesperadas. Es el regalo que recibiste al llegar a este mundo, una oportunidad constante para sentir, amar, reír, luchar, equivocarte y reencontrar el camino las veces que haga falta.

No esperes de ella un camino perfecto ni pienses que la vida es un manual que, de principio a fin, te explica lo que tienes que hacer en cada momento del tiempo que ella te ofrece. Irás aprendiendo, porque la vida es un aprendizaje constante y laborioso.  Pero no tengas prisa por entenderlo todo, porque la vida se descubre viviendo.

Te enfrentarás a una vida que a veces exigirá de ti esfuerzos titánicos, pero que casi siempre se desplegará lleno de oportunidades inolvidables y como un espectáculo sorprendente, tan deslumbrante como ese eclipse solar total que acabamos de presenciar ayer. La irás descubriendo, tanto en la sencillez de los pequeños detalles como en la inmensidad de los momentos más críticos. De todos modos, sé que a tu llegada te aguarda la magia del descubrimiento, dispuesta a mostrarte por primera vez cómo funciona todo aquí. Nunca pierdas la curiosidad por el mundo, porque en ella reside el comienzo de la sabiduría.

 

   A pesar de todo, sé optimista, porque a este lado de la vida tendrás siempre el refugio de tu familia y de sus amigos, que serán tu red de seguridad y tu puerto seguro.

Querido Daniel: Hoy pensamos en lo maravilloso que habría sido que llegaras un poco antes, porque hay ausencias importantes que duelen en el día de tu bienvenida. Nos faltan las miradas y los abrazos de personas muy queridas que soñaban con conocerte y que, por los azares de la vida y la tiranía del tiempo, no podrán tenerte en sus brazos. Es una lástima que no hayan coincidido en esta orilla de la vida contigo. Sin embargo, que no te quepa ninguna duda de que su cariño habita en la memoria de los que quedamos, y su legado de amor es parte del estímulo que hoy te da la bienvenida. De alguna manera, en cada historia que te contemos sobre ellos, también estarán aquí para cuidarte.

​         Aprenderás a caminar, a tropezar y a levantarte; descubrirás las maravillas con las que te obsequiará la Naturaleza. Darás y recibirás los besos de tu familia y repartirás abrazos a tus amistades y a las personas con las que empatices. Te enfrentarás a dificultades, pero la vida no se define por los problemas que encuentres en el camino, sino por la pasión, la alegría y el amor con los que elijas vivirla.

         En ese aprendizaje continuo, querido Daniel, camina siempre con firmeza y rectitud, haciendo de la ética tu brújula segura y el faro que ilumine tus pasos. Procura siempre obrar bien, no por el reconocimiento ajeno ni por el elogio oportuno, sino por ser fiel a tus principios y respetar a los demás. Con el tiempo te darás cuenta de que esa conducta te llenará de paz, que es la forma más noble de habitar este mundo.

Deseo que seas una persona libre, sabia y, por encima de todo, muy feliz. ​Bienvenido a esta gran aventura, Daniel. Prepárate, porque aquí fuera, a este lado de la vida, hay un universo entero que te está esperando a que lo descubras… y nosotros estamos deseando acompañarte a cada paso.

​Con todo mi amor,

Tu abuelo

 

 

 

 

 


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