lunes, mayo 4 2026

UN CLIENTE MÁS— By Luis Enrique Vergara Maldonado

Era feo, no muy feo, pero feo, un prominente estómago y una cara triste, un poco tímido, pero seguro que no era su primera vez, entró al cuarto del motel, estaba acostumbrada ya a no sentir nada, ni asco ni placer, un trabajo como cualquier otro, ella entregaría el cuerpo y él el dinero.

-¿te puedo dar un masaje?- pregunta él
-si- contesta ella con indiferencia.

Él sabe de indiferencia, la vive cada noche en su casa, casado con una mujer que no lo ama, pero enamorada de su mejor posición social, que al igual que ella entrega su cuerpo sin pasión.

-Recuestate por favor,
ella obedece, se quita la ropa sin ningún gesto, sin deseo, sin nada, él esperaba más, pero sabe que por lo que paga no obtendrá la fantasía completa del amor.

Con la mirada perdida en la almohada siente sus manos que acarician su espalda con aceite, al principio nada, el simple roce de su piel no hace nada, pero poco a poco las caricias se suavizan, el gordo sabe lo que hace, su respiración se acompasa

-eres hermosa- su voz tranquila suena enamorada.

-gracias- contesta algo apenada, el cumplido suena sincero, más que sentido, le acaricia el alma y el hielo que debe poner a su trabajo comienza a derretirse, él la besa en la espalda, pero es un beso sentido, ni romántico, ni erótico es casi el beso de un niño, apenas escapando a la timidez y ella lo siente así, inhala su aroma, ella escucha su respiración al oído, la respiración de un enamorado que huele a su amada y eso la enciende por dentro, hacía tanto que no sentía eso, las perlas de rocío mojan sus labios y ella no lo puede creer, el gordito sabe lo que hace.

Los besos bajan por su espalda, con ternura con amor, cada uno un poco más erotico que el anterior, sin darse cuenta ella se encuentra relajada, sus piernas no están tensas como de costumbre y el olor de su s£xo comienza a inundar la habitación, el tipo es feo, pero la ha despertado de una manera genial, su s£xo lo quiere y puede sentir que el de él también la busca, juega con su pelo, besa su espalda, la acaricia y poco a poco se atreve y su mi£mbro roza su piel aceitada.

-¿puedo?- pregunta él mientras su mano baja suavemente de la espalda.

-si- contesta ella intentando ser tan fría como antes, pero con el deseo ardiente vivo.

Acaricia sus piernas y poco a poco se desliza más cerca, por fin sus labios, comienzan a sentir el roce deseado, suaves pero intensos, cada uno más perverso y atrevido que el anterior, sus labios se abren y sus dedos entran, él sabe que no debe ser violento, ella se da permiso de sentir como antes no lo hacia, su alma se vuelve líquida y sus dedos la encuentran jugando con su klítoris, abre bien sus labios y busca el punto que ambos desean que encuentre, ella se entrega y deja que los movimientos involuntarios la controlen, él hace contacto y ella brinca y grita al encuentro, hace tanto que lo escondía que se siente liberada cuando ocurre el encuentro, él es amoroso, dedicado, intenso, cada caricia, cada movimiento, todo en él está dedicado a generarle placer… no lo puede creer, que le paguen por eso. Uno, dos, tres, el palpitar en su cuerpo lo encendió él, tan feo el gordito… ella se siente enamorada y puede sentir cómo él se entrega por amor, la bomba explota y ella derrama en sus manos el alma escondida, él la deja explotar, se acurruca en su v@gina y le regala besos suaves, ella se siente enamorada y ve cómo cada beso que le da es de amor, se abrazan y la deja descansar…

Lo quiere, no sabe cuánto ha pasado, pero seguro su tiempo terminó, lo besa, acaricia su mi£mbro que se encuentra dormido, pero al sentir su mano vuelve a la vida, es una put@, sólo es trabajo, pero ella quiere más, lo despierta, sus manos le queman, tiene ansiedad por sentirlo, lo quiere sentir a fuego vivo llenando sus entrañas y él despierta, potente, erguido, caliente, es sólo uno más, pero es y será el único así en cuanto tiempo…

-hazme tuya- susurra a su oído

Él es fuego, le entrega el alma y ella lo recibe entre sus piernas como hacía tanto no recibía un mi£mbro caliente, sus cuerpos se unen a piel desnuda, ella se agita una vez más, este s£xo sabe a amor…

Él termina… se sabe feo, se sabe imperfecto, tan lleno de amor pero tiene que pagar.

Él se queda enamorado, como de tantas otras atrás, ella se queda enamorada, pero sólo es un cliente más, él volverá a entregar amor y dinero a alguna más, ella tendrá que volver a trabajar.


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