Con el arte de un viejo notario,
que observa y testifica con su lenta pluma.
Dibujando cada letra con mil giros,
como si escribir fuese algo mágico
que pasa por el papel, convirtiendo en verdad
lo que sus ojos aseguran ver.
Así quiero yo tocarte y sentirte,
despacio y con tintero,
comprobando cada trazo de tu cuerpo.
Pero me paraliza el miedo de descubrir
que solo has sido un sueño.
Si me concedes la licencia
de certificar tu piel con mis dedos,
cuánto disfrutaría
de esa imprevista burocracia de caricias,
aunque se escandalicen los testigos
al ver tu rúbrica en mi cuello.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.