viernes, julio 3 2026

Diciembre negro por Rocio Redondo

He nevado demasiados diciembres
con el rostro inquieto por el grito
sin rimar con la imposición de ser feliz
y sin alejarme de la alegría de mi infancia.
Era entonces la luz de mi hogar
y la mano perfecta de mi madre
la que adornaba cada rincón de la vida
bordando todo el año el amor a dos manos.
Pero mi madre quiso ser estrella
intacta en el cielo como en mi corazón,
los años pesan y pasan
y la tierra firme se desploma
hasta hacerse niño con hambre
y guerra como telón de fondo.
Se aleja la música a la muralla negra
donde los sueños pueden ser un diagnóstico severo
que rompa el aliento hasta doler sin tregua.
Demasiadas sillas vacías se funden en la memoria
demasiada indiferencia a puerta cerrada
como para eximir a diciembre esta soledad que dura todo el año.
La falsedad se adorna con lazos rojos
y los abusos parecen aparcarse detrás de los ojos,
por eso y, por tanto
declaro las horas borrosas y la desgana.
Me ha dolido esta obligación de adornarme año tras año
cuando el sonido de la bala no sabe de fechas
y se hace escalofrío el 25 de diciembre.
No sonrío por tradición
ni finjo ser estrella de ningún portal,
pero hay demasiados niños a los que confiar el entusiasmo
a los que ilusionar lejos del desengaño.

@Rocio Redondo

@Pintura de Luz Patricia en Pinterest


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