Algo nos renace
como una súbita invocación
desde muy dentro del aire.
Alzamos el vuelo desde el mismo volar
sostenidos por lo inmenso de la risa,
abriendo con tu luz intacta
los labios de la tarde.
No vengas con flores a la cita,
que venga tu risa,
y en bandadas,
volvamos a agotar en este cielo
los desvelados signos de la noche.
Qué quedó de nosotros sino el quedar, pura conjunción de verbos que la noche constela bajo el
ala del sueño. No éramos ni tú ni yo sino otros que nos miraban bajo nuestros mismos nombres. Cómo entonces devolverte a ti, cuando nuestro misterio nunca había sido por mí pronunciado.
@Brunhilde Román Ibáñez
@Imagen Pinterest
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.