SIN EMBARGO, APRENDÍ by Felicitas Rebaque

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Dejé marcas en la playa

de la que partió mi barco.

Señalé con caracolas

el camino hacia mi pasado

por si necesitase regresar.

Me escribí cartas

con palabras familiares

para que el olvido

no arrancase las raíces

que anclaron mis infancias.

Recité en voz alta

las verdades aprendidas

en boca de otros,

las soflamas encendidas

sobre el bien y el mal.

Bebí mi ayer,

abracé mis recuerdos

y me los llevé conmigo.

Atesoré instantes gozosos

e idealicé vivencias pretéritas

 

Sin embargo, en la distancia aprendí …

A ser dueña de mis días

y hacedora de mis noches.

A desbrozar de mi mente

los sueños añosos

imposibles y lejanos.

A perdonar mis errores

y mitigar mis culpas.

A silenciar escrúpulos

que lastraban mis alas.

A liberar mi alma soñadora.

A vivir exonerada

de las críticas de los que ladran

sin importarme sus juicios

ni el clamor de sus voces,

 profetas de un dios desconocido.

A no mendigar afectos

 ni la aprobación ajena de mis actos.

A bailar con mi propia música

y vibrar con la sintonía

que me nace del alma.

En la distancia comprendí

que el hogar está

donde el corazón reposa,

que el futuro se forja

en el crisol del presente consciente.

Soy la protagonista de esta historia.

La vida la construyo, como dijo el poeta:

Golpe a golpe, verso a verso.

Escribiré las estrofas de mis días,

hasta que la muerte ponga punto final al poema.

 


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