domingo, julio 5 2026

El último amor del príncipe Genghi by j re crivello

“Cuando Genghi el Resplandeciente, el mayor seductor que jamás se vio en Asia, cumplió los cincuenta años, se dio cuenta de que era forzoso empezar a morir” (pág. 71, Marguerite Yourcenar, Cuentos Orientales)

Anoche en mi sueño de las 3:50, tal vez influido por esta lectura de la tarde anterior, pude descubrir que hay después de los 70 años. Es un periodo convulso. Allí acechan los miedos del alma. Pequeños precipicios de recuerdos dotados de remordimientos ante los errores. Son pequeños duelos: lo debería haber hecho así; ¿porque me equivoque?; aquel familiar era un canalla y yo fui muy ingenuo; en el trabajo tal pude desempeñarme mejor; en aquella empresa que fundé mi comportamiento fue un desastre (en mi caso fundé 5 empresas)

Pero uno no ve que esas dunas, preceden a tanta nueva vida. Digo nueva vida pues esos recuerdos están esperando para pasarnos factura. ¿Como lo podemos evitar?

Reinventándonos. Por ello aparecen los viajes del Inserso, o cientos de actividades para hacer (por ejemplo, un club en mi ciudad tiene 1200 miembros) que da clases de idioma hasta aprender a jugar al bridge o al mus, todo a personas jubiladas. Este fascinante territorio nos permite escapar de la soledad y estar con los iguales de tu generación.

Decía ayer el telediario que el 25% del PIB español lo producen los seniors. Y he aquí, que de los 70 a los 80 este territorio esta asomando para muchos. Diríamos para una parte de los Baby Boomers. O de los que forjaron la democracia en España.

¡No, no pretendo nos den las gracias! Pero al reflexionar, tal vez no seguiría este camino, que aparece en esta obra de Marguerite Yourcenar que cito a continuación:

“Volvía a representarse la misma obra en el teatro del mundo, pero él sabía que esta vez sólo le tocaba hacer el papel de viejo, y prefería el de fantasma. […] y se dispuso a terminar sus días en una ermita que había mandado construir en la ladera de la montaña” (idem, ob. Citada: El último amor del príncipe Genghi)

No, no seré un fantasma. Una vez atravesadas las dunas (lo haré el 13 de diciembre) volveré a renacer con mis colegas. Tal vez esta generación aún tenga varias sorpresas que aportar. Por ejemplo, ser la primera en España que abordará esta edad con buena calidad de vida.

Y… ¿los miedos del alma? Están acechando, es parte del juego del final de la vida


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