Ayer hablaba por teléfono con un amigo, a la noche, tarde, después de cenar y Julia mi hijita de 3 años jugaba con muñecas cerca mío. Vivimos en un rascacielos moderno y a veces la luna parece flotar en la ventana cuándo nos mira ella a nosotros dentro de un cielo de diamantes astillados en la azul oscuridad del verano.
A veces parece como si nosotros también flotáramos con una ciudad tan lejana allá abajo y estos vecinos silenciosos que parecen muertos, como si viviéramos en la cima de una montaña de aceros y cristales solitarios.
La mamá de Julia murió 6 meses después de nacida y no la conoció y ahora después de 3 años sin ella ,y por más retratos sonrientes que inunden el dto y charlas infantiles sobre cómo era su mamá, a Julia no parecía importarle mucho su ausencia, aunque a veces preguntaba por la mujer de los retratos sonrientes. En un momento mientras hablaba con mi amigo, Julia se levantó del suelo como si alguien la llamara y camino por el pequeño pasillo entre el living y la cocina. Al perder contacto visual, pensando que iba al baño, corté la llamada, pero Julia regresó y muy lentamente me lo dijo.
Papá…en el baño hay una mujer que vuela….
Lo primero que sentí fue una leve sorpresa, después incredulidad mezclada con una sonrisa falsa y protectora hacia ella, después un pánico esquivo, un estupor paralizante y me abracé a mi hija fingiendo seguridad.
Y donde vuela Julia ? En la tv ?
No Papá, en el baño te dije…
Fuimos juntos al baño y cuando estamos por abrir la puerta se corta la luz. Completamente a ciegas nos dormimos vestidos los dos, hasta que el sol llegó al al amanecer y despertó a mi hija, que con la misma sonrisa de la madre muerta me indicó el portaretrato sonriente…
Esta es la mujer que vuela….
Después llamó mi amigo, que porqué no lo hablé anoche.
@Jesús María Cello
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