Lanzarote, me recibiste con un mar azulísimo y un cielo gris plomizo. El viento suave
removió mis pensamientos. La calma y el bienestar se apoderaron de mí. Me sentía gaviota
ligera, oteando el horizonte sin fin y el, aparentemente dormido, volcán Timanfaya.
Tu naturaleza, exótica y sensual, tizna de negro los sentidos. El blanco níveo de las casas
es la huella humana que contrasta creando un equilibrio perfecto, casi eterno que une el
Ying y el Yang de forma exclusiva y particular.
Lanzarote, admiro tu paisaje, tu historia y tu fuerza guerrera. Deseo que las entrañas de la
madre tierra no se enfurezcan, que el mar siga acariciando tus riberas y que el Timanfaya
se deje amar. Deseo que abraces mi corazón con tu magia y que seas el refugio eterno de
mi alma.
Lucía Pastor Dueñas ©️poema
@imagen Pinterest
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
+ There are no comments
Add yours