viernes, julio 3 2026

Tormenta de verano de Ángela de la Fuente

No pretendo jactarme
ni presumir de una virtud
que a la vez es también
mi mayor defecto.
Escribo sobre ella
como puedo hablar del
sol y las nubes,
o como de la tormenta;
la poesía de lo frágil
es el rayo de sol
que asoma tras los resquicios
de dos nubarrones grises.
No pretendo enorgullecerme
de mi fragilidad
como si no fuese
lo que más me daña a la vez;
no pretendo ni puedo
vanagloriarme de ella
sin reconocer
su virulencia involuntaria.
Aprendí a escribir sobre mi fragilidad
cuando supe qué era ser frágil,
supe qué era ser frágil
cuando no lo vi como una debilidad
pero sí como una condición
que derrota y recompone
de manera feroz, rápida y eficaz.
No pretendo jactarme,
presumir,

enorgullecerme
ni vanagloriarme de mi fragilidad
sin reconocer
su virtud y su defecto.
No basta con comprenderla,
porque a veces no la vas a entender.
No basta con escucharla,
porque a veces no se deja oír.
No basta con protegerla,
porque a veces querrá irse a correr sola.
No basta con encontrarla,
porque a veces no conocerás ni su origen.

Acéptala.

No pude alardear de mi fragilidad
hasta que acepté su naturaleza.

Ahora es ella la que me abraza a mí.

@Ángela de la Fuente

@Ilustración de Emma Leonard tomada de Pinterest


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo