domingo, julio 5 2026

Misterios de la vida de las mujeres y los hombres por Pilar García Torres

Siempre me he preguntado cosas de la vida cotidiana, pequeños misterios que no es que sea prioritario desgranar para vivir, pero que cuando tienes tiempo, te preguntas, por ejemplo:

¿Por qué se les forma a los hombres una pelusilla en el ombligo?

Hay diferentes versiones, a saber, entre otras:

 Porque son guarrillos, personalmente esta no me convence, he conocido a hombres extremadamente limpios, pero ahí estaba su pelusilla.

 Algunos dicen que por los pelillos de alrededor que van formando estática, como si fueran de tarima flotante, tampoco me convence.

 Porque llevan jerséis a pelo, tampoco nosotras habitualmente llevamos los jerséis así y no nos salen pelusillas

La verdad es que no se me ocurren más, o sí, pero alguien debería investigarlo, se gasta dinero en cosas menos originales.

Nosotras tampoco andamos mancas, qué me dices de la postura que manejamos cuando entramos en el baño de un bar o espacio similar, yo siempre tengo la sensación de que van a abrir la puerta, me van a dar con ella en la cabeza, del golpe me quedaré sentada en el inodoro y muero de asco porque mi trasero ha entrado en contacto con la porcelana de la taza del wáter.

Volviendo a ellos, esos seres maravillosos que viven en un espacio sideral paralelo al resto de las humanas, porque ellos personas son, pero ¿humanas?

Ejemplos:

Un hombre puede estar años, pero años, dejando por las mañanas el vaso del café resecándose hasta la noche, o hasta el día siguiente, o la semana siguiente.

No hablo de fregarlo, no, eso sería una utopía, hablo de acabar de tomarlo y dejarlo en el fregadero con agua, para que cuando alguien se decida fregarlo, no se encuentre una pasta de color indefinido que tienes que dejar en agua tres días para que quede curioso.

Sábado 12.00 horas. Él está sentando en el sofá, con un albornoz patético, enseñando las piernas peludas, que no sé quién le habrá dicho que a las mujeres nos gusta eso, un cigarro en la mano, el café en la mesita de centro y de repente pasas con la aspiradora por el salón y lo ves.

Está emocionado, excitado, ensimismado, te vuelves para descubrir qué cosa es la que le produce semejante estado, que tu no lo sientes desde la segunda vez que hicisteis el amor,( la primera fue una mierda) y lo ves, y no das crédito a lo que ves, pero está ahí, ahí mismo en tu televisión, en la misma que tu ves House, el Águila Roja, etc.

Después de tantos años han vuelto los del Pressing catch, bueno ni siquiera se como se escribe, son los mismos, el enterrador, el hombre de no sé qué, los mismos y ni siquiera tienen canas, no se han quedado calvos, y lo que sería más lógico, tuertos, mancos, cojos, idiotas sí, ahí se han esmerado, siguen siendo idiotas.

Y le miras a él, con su albornoz, sus pelos, y piensas en Jon Cortejarena, Brad Pitt, Hugo Silva, y no, definitivamente no es como ellos, porque además en ese momento se está limpiando un oído con la uña del meñique, y tu cara se va poniendo de un color indeterminado y apagas el aspirador y te pones delante de la tele y dices:

“Qué, ¿no hay nada que hacer?” y contesta, buscando la imagen de la televisión a través de ti, ¿Eh? ¿Qué pasa? Y a ti te empiezan a salir serpientes por la cabeza, mismamente una hidra, y…no te merece la pena continuar, no lo va a entender, es un hombre, vive en un mundo paralelo, piensa en paralelo, eso cuando piensa.

Y te vas, pero no vuelves porque no es Brad Pitt en Leyendas de Pasión, ni Richard Gere en Pretty Woman, pero sobre todo, porque no entiende, nunca va a entender tu metamorfosis en hidra.

Y luego están los otros, los que nunca acaban de decidirse, pueden estar en un bar mirándote insistentemente, alrededor tuyo, o en tu trabajo, o en el metro, en el mejor de los casos te miran como si no existiera otra cosa en el mundo, pero nada, es simple admiración de no se sabe muy bien qué cosa.

Y te miras, por si llevas un moco, u otra cosa que pueda despertar el interés de quién te mira, pero no hay moco, ni nada fuera de lo normal y piensas “ Vaya, le gusto” y el amigo le tira puntaditas, y los que hay alrededor están pensando lo mismo que tu, todos menos él, que a saber qué estará pensando, porque vive una realidad paralela, que sólo identifican ellos.

Tu sigues pensando, “pues parece que sí” y como a ti no te disgusta, a veces incluso te gusta, decides ser sutil y te insinúas… Craso error compañera, como las tortugas, cuando tú te acercas, esconden la cabeza, las cabezas, todas, incluso con la que a veces usan para pensar, y te vas, porque no entiende nada, porque vive una realidad paralela.

@Pilar García Torres artículo

@Imagen Pinterest


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