DECLARACIÓN DE INTENCIONES
Nos reunimos, charlamos, hilamos versos y somos libres. Somos mujeres, madres, tías, abuelas, hermanas, hijas, escritoras, amantes, trabajadoras, amas de casa, luchadoras, idealistas, soñadoras…
Nuestro hilo es la palabra, el verso nuestra arma y la lengua la artillería que usamos para defendernos.
Somos violetas. Y nos reunimos a tejer palabras con nocturnidad y alevosía. Quien nos quiera escuchar, que nos siga de cerca.
Sed bienvenidas y bienvenidos a esta nueva entrega de nuestro FILANDÓN VIOLETA.
Andrea Campos es capaz de mirarte y desnudarte, dejarte sin herramientas, sin armas, sin palabras. Aunque probablemente nos movemos por mundos cercanos (los recitales poéticos de Madrid, Malasaña y entornos varios), no recuerdo haber coincidido con ella en ninguna ocasión. Tuvo que venir Marina Díez, su actual editora en Mariposa Ediciones, para ponerla en mi mapa y dejarme con los cimientos un poco tambaleantes.
Tiene Andrea una mirada que te hace sentir a la vez incómoda y cómoda. La mirada de quien sabe deambular por los límites de la enfermedad mental y que es capaz de acompañarte de la mano, con su pluma, por tus propias neuras.
Pero no sólo nos mira ella, nos miran también sus tatuajes, que esconden las historias que podemos ver a través de sus versos, y las que podemos imaginar a través de lo que sus versos también callan.
Pero vayamos despacio. Os dejo con unos pequeños apuntes biográficos donde el filósofo Bruno Marín nos trata de explicar quién es Andrea Campos. Pura poesía la de Bruno sobre esta poeta de alma brava e inquieta
Andrea Campos
“Decía Rilke que los versos no son conceptos ni ideas lanzadas por una mente más o menos ingeniosa a un entendimiento avispado. No. Los versos son experiencias. No podemos separar la poesía del poema, como no podemos separar la figura de mármol del mármol mismo. En el caso de Andrea Campos esto se cumple de manera rotunda. Tanto su experiencia poética como vital son una y la misma cosa, podemos distinguir sus partes pero no separarlas, pues despojándola de su unidad le quitaríamos la existencia. Su primer poemario «Toda libertad es mi prisión» escrito íntegramente en un internamiento psiquiátrico da cuenta de versos que son la misma vida poetizándose o mostrándose en su fondo insondable y trágico, como lo es la existencia misma. El arte nos salva. Porque solo a través del arte devenimos quienes somos y a estas alturas es lo único realmente real. Curiosamente se cuenta que un sabio dijo que hay más existencia en una mosca que en la mente de todos los filósofos y el segundo poemario de Andrea lleva por título «La locura de las moscas» es aquí donde da un salto de madurez en fondo y forma y sin dejar de tratar temas como el amor, la soledad, la muerte o el suicidio su poesía toma un ritmo de letanía fatal que a la vez es catártica para la escritora y el receptor. Además de su actividad poética, Andrea también ha formado parte de grupos teatrales y cortos de cine como actriz, pues, al fin y al cabo, la dramatización de las acciones humanas no deja de ser poesía en el sentido más fuerte del término; al decir de Aristóteles, la realidad imita al arte y no al contrario y en esa mímesis, como en un poema brilla por momentos lo que de verdad importa.”
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Andrea Campos tiene dos poemarios. El primero he podido conseguirlo en librerías de segunda mano, porque de otra manera ya es imposible de encontrar. El segundo, estoy en ello. El primero se llama “Toda libertad es mi prisión” y es un grito sangrante desde un internamiento. Su lectura te atrapa y reclama relecturas posteriores. El segundo, el que ha publicado Mariposa Ediciones, se llama La locura de las moscas y pertenece al grupo de Especímenes que la editora llama “interesantes y desconocidos de la poética ibérica”. Y desde luego que Andrea está muy acertadamente seleccionada para formar parte de estos especímenes.
Andrea Campos nos ha recibido con su verbo hecho verso. Os dejo con la pequeña entrevista que hago a todas nuestras invitadas y en la que podréis acercaros un poco más a nuestra protagonista y a su forma de ver la poesía y lo que la rodea.
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¿Qué es para ti la poesía?
Para mí la poesía ha de ser la verdad, la verdad de quien en sus versos expresa lo que de otra forma no sería posible. ¿De qué si no trataría el arte? si no de la revelación del alma de la forma más pura y honesta. La poesía, el arte desde quien lo manifiesta creo debe ser su realidad más inefable convertida en lo más cercano a algo tangible sin llegar a serlo.
La lectura de poesía es minoritaria, ¿cómo convencerías a alguien que dice que no le gusta la poesía para que se introduzca en su lectura?
Creo que nunca intentaría convencer a alguien de que leyera algo que no siente que puede aportarle nada de lo que está buscando o a esas personas que únicamente dicen “no la entiendo”. Sí que podría aclarar que la poesía y el arte no se fundamenta siempre en un entendimiento como a lo que estamos acostumbrados por “entender/comprender” dentro de una realidad explícita y evidente y que quien quisiera intentar percibir la verdad de un alma de una forma más onírica y subjetiva podría empezar por acercarse a la poesía. Es importante destacar que para la poesía la mirada del lector debe a veces estar preparada y/o educada para llegar a sumergirse en el interior de la importancia discursiva del poema.
¿Cómo integras la poesía en tu día a día y en tus obligaciones personales y laborales?
Creo que tener una perspectiva artística del mundo me ayuda a que pueda llegar de una forma más profunda a percibir las sensibilidades de los que me rodean. Siempre he relacionado en mi poesía el arte con la salud mental o mejor dicho con la no salud mental, en ello se ha basado y se basa mi verdad. No podría SER con lo que implica en mí el sufrimiento, el dolor y la soledad sin el consuelo de la poesía.
¿Qué le dirías a alguien que empieza ahora en el mundo de la escritura poética?
Las decisiones de un comienzo en una disciplina artística como es la poesía suelen ser por una necesidad sustancial y a veces incluso transcendental del individuo por lo que solo podría manifestarle mi deseo de que fuera la verdad, él y su poesía deben ser uno. Nunca se podría separar la verdad de la obra si no hay verdad en la naturaleza del autor.
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Andrea Campos escribe desde su experiencia más íntima y se desnuda en cada página. No soy capaz de leerla sin tratar de adivinar qué situaciones ha debido vivir para escribir de esa manera tan visceral y tan brutal.
Vamos ahora, querido público, a verla y a escucharla. Sentaos si no queréis perder el equilibrio.
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Andrea Campos ha querido compartir con nosotros unos pocos de sus poemas a modo de muestra. Como siempre digo, esto suele ser el aperitivo que nos obliga a buscarla en las librerías, en las bibliotecas, a buscar sus libros y a leerlos. Espero que sintáis lo mismo.
MUESTRA DE SU OBRA
Putas y flores
Viajan distraídas lágrimas sin latido,
se aprietan las espinas
porque nos atravesamos la sangre
para poder llorarnos enteros.
Se marchan las esperas y vuelve,
porque siempre vuelve a morder el aire
como cuando se ama a los muertos
sin recordar sus caras.
Se escuchan voces vírgenes sin temores.
Y caen cuchillas en tormentas de “te odios”
puñales,
putas
y flores.
(La locura de las moscas, Mariposa Ediciones, 2021)
Muerta Estaba muerta, estaba muerta cuando me llamaste y el hielo había convertido mi piel en espejismos póstumos. Mis ojos lloraban rocío de anteayer y nunca lo supiste. Estaba muerta, estaba muerta cuando volviste a recordarme, estuve esperando en tu puerta, tumbada en mármol junto al gato pálido y tuerto al que no veías. Estaba muerta, estaba muerta cuando el viento indoloro vino a escucharme y tú le enviabas lo sientos desde tú ventana arrepentida. Estaba muerta, estaba muerta cuando fuiste a buscarme y nadie ya te esperaba. Yo ya no estaba... ¡Por-que es-ta-ba muer-ta! (Toda Libertad es mi Prisión, Lulu.com, 2018)
Rojo bermellón El rojo bermellón vuelve a dibujar rosetones en los blancos, manchas turbias en los negros y vergüenzas en mis brazos. Volver en mí callada, ausente, distante, estúpida... gélida en las nadas y nada diciendo en círculos sin centros. Bucles sin frenar en los finales con tapias astilladas ocluida mi garganta y mi ventana. Volver en mí gritando, sentida, huida, insuficiente, mediocre o indecente. Volver en mí sea quien sea mí. (La locura de las moscas, Mariposa Ediciones, 2021)
Espero que si me habéis seguido hasta aquí tengáis claro por qué Andrea Campos tenía que salir en octubre: cada 10 de octubre se celebra, en todo el mundo, el Día Mundial de la Salud Mental en un intento de concienciar a las personas de la importancia de este tema. Andrea se enfrenta a esto a diario. Y como Andrea, muchas más personas. A todas ellas, y a Andrea en particular, desde aquí, mi abrazo y mi cariño.
Ya va siendo hora de cerrar este artículo. Espero que os haya dejado con ganas de más Andrea Campos y que vayáis a buscarla, igual que hice yo.
Felices lecturas, queridos y queridas. Y ya sabéis: ni un día sin poesía.
TEJIENDO EN LA SOMBRA
Tejiendo y leyendo y escribiendo y viviendo y soñando y amando y… y todo lo que hago siendo todo lo que soy. Ahí estoy yo, detrás de este filandón violeta, intentando sobrevivir en una gran ciudad donde me siento hormiga, leyendo, escribiendo y recitando poesía, siendo madre, trabajadora y poeta de guardia, como decía nuestra querida Gloria. Me llamo Pilar Escamilla Fresco y si quieres saber de mí búscame aquí: www.caradeluna.es
Pero ante todo lee poesía, lee poesía todos los días de tu vida.
Y si tienes hijos, léeles poesías.
Sin poesía, no hay vida.
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