En mi andar, bajo el cielo azul encuentro
un gorrión herido y asustado en el campo,
con sus alas rotas,
piando un lamento desamparado.
Con cuidado lo recojo entre mis manos,
siento su corazón latir con miedo
y me remuevo por dentro,
sus ojitos semejan dos faros lejanos.
Lo llevo con mimo
hacia un refugio cálido,
donde hallará protección
y podrá calmar su dolor.
Mientras lo estuve cuidando aprendí una lección,
que con amor y bondad,
incluso en terreno hostil
pueden sanar las heridas del corazón.
@José Luis Blanco Corral.- Poemario poemas para pasear.-
@Imagen Pinterest
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