HISTORIA DE OTRA ÉPOCA
Me encuentro en la bella localidad de San Miguel, México. He vuelto al cabo de veinte años, los que han pasado desde que volví a mi tierra cruzando otra vez el océano.
Me fui presa de un amor imposible. Había venido para trabajar en una empresa que requería vastos conocimientos sobre ingeniería industrial y empresarial, para poner en marcha una fábrica de chocolates de venta al por mayor y distribución por todo el mundo.
Una Mujer en un mundo de hombres. No esperaba nada, sólo trabajo duro. Y algo de miedo.
Y además, todo lo que rodea a este bello mundo del chocolate también era como una vocación, los detalles del marketing me fascina.
Llevaba un par de años al pie del cañón, cuando conocí a un ingeniero que había contratado la empresa para reforzar el mundo de las comunicaciones entorno al chocolate y sus cientos de posibilidades que se barajaban. Le conocí en un bar típico donde yo iba a desayunar a diario y ahora él también eligió el mismo bar para sus desayunos.
Luis me cayó bien desde el primer día y no tardó mucho tiempo en darnos cuenta de que nos habíamos enamorado. Así, sin más, tan sencillamente que no lo creíamos del todo, sobre todo él, que tenía novia en su localidad de origen. Poco a poco todo se fue complicando hasta el imposible, no me preguntéis por qué, necesitaría muchas líneas para explicarlo; pero a los cuatro años de llegar a San Miguel, decidí volver de vuelta a casa.
Volví a trabajar, a una vida rescatada junto a los míos, aunque no dejé de soñar con ese amor adulto que dejé atrás y no pude olvidar. Por ello estoy aquí de nuevo, he vuelto a San Miguel por Luis, un amor verdadero que removió cielo y tierra hasta encontrarme en mis orígenes.
Charlamos largamente de los pros y los contras, de lo que le había impulsado a terminar la relación con su novia, para buscarme hasta debajo de las piedras y encontrarme, para que volviéramos juntos a nuestro antiguo trabajo en la fábrica de chocolates y volver a comenzar; esta vez sin obstáculos, con nuestras inquietudes a favor y cruzar el océano una vez más, con el alma henchida de anhelos, una nueva vida por construir, al eco de la llamada del amor que durante veinte años, interrumpimos.
Nos encontramos ahora en la terracita de aquel bar, sobre la acera, desayunando para irnos juntos al trabajo.
@Carmen Salas del Río
@Imagen Pinterest
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