La industria del entretenimiento y los medios de comunicación atraviesa una transformación sin precedentes impulsada por la inteligencia artificial (IA). Gigantes del streaming como Netflix lideran este cambio, evolucionando desde los tradicionales algoritmos de recomendación hacia tecnologías capaces de alterar la propia realidad visual. Al mismo tiempo, el sector se adentra en un territorio inexplorado con el rodaje de largometrajes cuyos escenarios son generados casi en su totalidad por algoritmos, lo que marca el inicio de una nueva etapa en la producción cinematográfica y en el futuro laboral de Hollywood.
La creación de una IA revolucionaria: Netflix VOID
En el núcleo de esta innovación se encuentra VOID, un proyecto de investigación de código abierto desarrollado por Netflix (acrónimo de eliminación de objetos e interacciones en video). A diferencia de las herramientas de edición tradicionales o de inteligencias artificiales comerciales como Runway, que se limitan a difuminar o rellenar con texturas el espacio dejado por un objeto eliminado, VOID incorpora una comprensión de la física de la escena y de las relaciones de causa y efecto.
Esta IA no se limita a editar: reescribe el contenido con coherencia interna. Así, si se elimina digitalmente a una persona que sostiene una guitarra, el instrumento no permanece suspendido en el aire, sino que cae respetando las leyes de la gravedad y la interacción con el entorno. Del mismo modo, al borrar un coche implicado en un choque frontal, el sistema ajusta el movimiento de la escena y genera una versión alternativa en la que el accidente no se produce, transformando la colisión en un trayecto fluido. Este enfoque, conocido como «generación de video contrafactual», permite recrear eventos completos explorando cómo habrían sucedido en condiciones distintas.
Para alcanzar este nivel de fotorrealismo, VOID combina modelos como Gemini (Google), SAM2 (Meta) y CogVideoX (Alibaba), apoyándose en un sistema denominado «quadmask», que segmenta la escena para analizar la interacción de los objetos a lo largo del tiempo. Sus implicaciones comerciales son significativas: permite modificar diálogos sincronizando los labios sin necesidad de regrabar, alterar fondos o perfeccionar interpretaciones, reduciendo costes de producción. Además, facilita nuevas formas de posicionamiento de producto (PPL), al posibilitar la sustitución dinámica de marcas dentro de escenas ya filmadas.
El primer largometraje 100 % IA
El modelo de producción cinematográfica tradicional también está siendo desafiado por nuevas formas de creación basadas en inteligencia artificial. Un ejemplo destacado es Bitcoin: Killing Satoshi, una película independiente dirigida por Doug Liman y protagonizada por Casey Affleck, Gal Gadot y Pete Davidson, considerada como uno de los primeros largometrajes de calidad de estudio «totalmente generado» mediante IA.
La producción se llevó a cabo en un entorno altamente controlado: una gran caja gris con paredes blancas e iluminación básica. Aunque los actores y su vestuario son reales, la totalidad de los escenarios, las localizaciones y la iluminación final se generan mediante inteligencia artificial durante un proceso de posproducción de aproximadamente 30 semanas.
Este método, conocido como «pantalla gris», permitió reducir drásticamente los costes de producción, pasando de unos 300 millones de dólares estimados a alrededor de 70 millones. La eliminación de rodajes en más de 200 localizaciones internacionales supuso un ahorro logístico considerable y evidenció el potencial de este enfoque.
Actualmente, los productores buscan comercializar la película en el festival de Cannes, en lo que podría marcar un punto de inflexión en la manera de concebir y producir cine a gran escala.
Realidad alterada y futuro laboral
Estas innovaciones plantean interrogantes relevantes sobre la ética y el empleo. Aunque la producción mencionada contó con 107 actores y un equipo técnico de 100 personas, determinados departamentos —como el de iluminación en el set— han sido sustituidos por perfiles especializados en IA. Paralelamente, herramientas como VOID difuminan la frontera entre lo real y lo generado, incrementando el potencial de manipulación audiovisual y de desinformación.
En conjunto, la convergencia entre el streaming y la inteligencia artificial muestra que esta tecnología ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en un elemento central de la producción audiovisual contemporánea, capaz de redefinir tanto los procesos creativos como las bases laborales de la industria cinematográfica.
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