sábado, septiembre 19 2026

Eternamente por Yolanda Corell

Hay mil mujeres en mí.
Se agitan, se mezclan, se combinan, y,
a veces, hasta se destrozan entre ellas.
La gran romántica , aprendiz siempre de poeta, que escribe desde las entrañas, desnudando el alma.
La frívola que muestra las piernas o el escote, intentando revivir lo que el tiempo y otras batallas se propusieron marchitar.
La que sabe reír a borbotones, con ganas, solo con que alguien se pare y quiera escuchar mi risa; aun así, en algún momento, también he reído sola.
Pero cuando lloro (tantas, tantas veces), no hay mar que pueda recoger el río desbordado de mis lágrimas.
La mujer de soledad, elegida antes, disfrutada un tiempo y sentida hoy. Pese a eso, soy un animal social, estoy completa entre mi gente.
Soy el impulso en vena, la pasión imparable, capaz de cometer alguna locura por amor
y hasta de jugarme el alma en la partida rompiendo con todos los esquemas.
Aunque me cuesta reconocerlo y me duele reconocerme, vive en mí la mujer que muy pocos conocen: la que se deja ir, la que se esconde en la bruma y se hace invisible.
Mujer de esta tierra, que en ocasiones, parece ser marciana.
Adoro mi ciudad, sus ruidos y sus prisas.
Sin embargo…, pertenezco al mar.
Me fundo y elevo entre sus olas; no existe el tiempo junto a él.
Lo respiro, lo miro y robo el color que refleja en mis ojos,
para después mirarte.
Soy música danzante, alegría y tristeza.
Soy sensibilidad y fuerza, sueños, fantasías.
Soy amor, entrega, temor y espera.
Soy mil mujeres, las que habitan en mí.
Yolanda, eternamente.

@Yolanda Corell

@Imagen Pinterest


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