Acabo de terminar «Las gratitudes» y todavía tengo esa sensación que dejan algunos libros cuando, al cerrarlos, parece que algo dentro de nosotros se ha quedado un poco más en calma.
Hasta el título me parece delicioso: Gratitudes. Una palabra que ya contiene paz.
Y se me ocurre un pequeño ejercicio: escoger palabras bonitas, de esas que hemos pronunciado tantas veces que quizá hemos olvidado mirarlas, y detenernos en ellas. No definirlas, sino escucharlas. Ver qué nos dicen cuando las dejamos reposar un instante.
Hoy elijo cuatro:
Aprecio.
Mirar al otro y reconocer su valor.
Bondad.
Una forma silenciosa de belleza. Hacer el bien sin necesidad de testigos
Cuidado.
Quizá una de las palabras más tiernas. Cuidar es mirar con atención: saber dónde duele
Lealtad.
Permanecer. Recordar.
Cuatro palabras para empezar.
Y quizá descubramos que las palabras, como los libros, también tienen páginas escondidas.
Solo hay que aprender a leerlas despacio.
Albacete, 20 de agosto de 2026.
María de los Ángeles Díaz-Marta ha sido librera y escribe (madiazmarta@gmail.com).
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