martes, junio 23 2026

El viento del Sureste por Manuel Sánchez

El Viento del Sureste es un conjunto de historias y pensamientos con marcado carácter lírico que alcanza prosa poética en una gran parte de ellos. He escrito El Viento del Sureste como quien deja pequeñas botellas en el mar. No nació con la intención de construir un poemario ni un libro de relatos convencional. Surgió más bien de impulsos breves, de emociones difíciles de sostener en textos largos, de imágenes que aparecían de madrugada y reclamaban unas pocas páginas antes de desaparecer. Tal vez por eso el libro tiene algo de cuaderno íntimo. Cada pieza intenta capturar un instante emocional antes de que el tiempo lo desgaste.

La estructura en tres partes —El aliento de Eros, Céfiro y Siroco— no responde únicamente a un criterio formal. Cada viento posee una temperatura emocional distinta. En esencia, El Viento del Sureste es un libro sobre la fragilidad. Sobre las personas que amamos, los lugares que desaparecen, la memoria que se erosiona lentamente y el deseo de conservar algo de belleza en medio de esa pérdida inevitable. La literatura, al menos para mí, sigue siendo eso: una forma humilde de luchar contra el olvido.

Ulises

Una vez, esa mujer fue mía, pero me la arrebataron.
Desde entonces, la busco, aunque no la encuentro.
A pesar de mi fracaso, lo intento una y otra vez.
El sexo deslizándome de una cama a otra me estremece.
Sin embargo, tras la satisfacción del deseo,
solo encuentro remordimiento.
Al menos, esta vez fue ella la que me abandonó.
La lápida
No recuerdo nada.
En la comisaría me ignoraron
en el hospital escuché que mi problema es
que me encuentro en el lugar inadecuado.
Al fin, en un escaparate
me he reconocido en la portada de un libro.
El texto me ha guiado hasta este lugar
en el que he encontrado las respuestas.
El beso
Me aproximé a su boca con la incertidumbre de la reacción, con la impresión acrecentada por el deseo de un ladrón furtivo y el anhelo irresistible del sabor de un melocotón prohibido.

Ella charlaba manteniendo la distancia con cautela, con palabras que no percibía, porque sus ojos me habían dejado sordo tras sus lentes de cristal, embelesado en un mar azul.

Yo la observé en silencio, atendiendo a los movimientos de sus labios con un temblor interior, fascinado por su rostro y el color miel de sus cabellos lisos. Ella continuó vocalizando sonidos, apoyó el peso de su cuerpo sobre un archivador con un ademán desenfadado.

Nos encontrábamos el uno frente al otro, una conversación anodina más de las muchas que se producían esa mañana en la oficina.

En mi mente, mis labios se posaron sobre los suyos, los mordieron, mis manos acariciaron la nuca entretejiendo su pelo y mi lengua se adentró entre sus dientes con el calor de su aliento.

Besé su sonrisa en un susurro.

En algún momento, la conversación acabó y la joven letrada retornó, ignorante, a su mesa de trabajo.

Ya despierto a la rutina, consciente de su indiferencia, en ocasiones su imagen se desdibuja en la añoranza de un imposible, el del beso de sus labios.

Libro: El Viento del Sureste
Autor: Manuel Sánchez
http://www.manuelsanchezescritor.com


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