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REFLEXIONES SOBRE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL by Felicitas Rebaque

Soy poco amiga de las clasificaciones y encorsetamientos y no me gusta la denominación de literatura para niños porque muchas veces se piensa que es un género menor y nada más lejos de la realidad. En la literatura infantil y juvenil las historias están protagonizadas por niños y jóvenes pero eso no significa que sean menos valiosas e interesantes para un adulto, aunque habitualmente estos no las leen, a no ser padres interesados en las lecturas de sus hijos. Grandes escritores como Michael Ende, Roald Dahl, Elia Barceló o Ana Campoy por citar a algunos también han escrito para esos primeros lectores.  Por eso yo suelo decir que no escribo para niños sino sobre niños

Quisiera plantear una pregunta que yo misma me he hecho en algunas ocasiones.

¿Qué pretendemos con nuestras historias los que escribimos LIyJ? Entretener, divertir, enseñar, aleccionar? Creo que nuestro primer objetivo debería de ser  mostrar el mundo. A través de las historias, de los cuentos, al niño y al joven se le debe de enseñar  la vida, en todas sus facetas. No debería haber temas tabú. 

Dentro de este género encontramos libros para divertir, para entretener, pero es indudable el valor que tiene la literatura como factor educativo. No podemos escribir siempre historias edulcoradas con final de colorín colorado. Hay que escribir historias en las que los niños y jóvenes se sientan identificados con los protagonistas y plantearles situaciones con las que se van a encontrar en el camino a su madurez. Libros e historias que les ayuden a pensar y a identificar los valores que han desarrollar para caminar seguros por la vida. 

Todos conocemos el poder que puede tener una historia y lo que te puede influir, sobre todo cuando eres niño. En mi caso, el libro que marcó de manera especial mi infancia fue El Principito de Saint-Exupéry. Otro autor que escribiendo novelas para adultos, creo una de las joyas de la literatura universal.  

El Principito, me lo regaló uno de mis tíos, en una edición en español y francés. Y para mí fue toda una revelación. En él me encontré un mundo mágico pero mucho más real que el que me mostraban los cuentos de hadas, que. por aquel entonces leía con avidez.  He de confesar que de pequeña era un poco Antoñita la Fantástica, con una imaginación bastante exuberante, por eso me sentí identificada con el niño que ve y siente cosas que los demás no perciben, con una lógica aplastante, y que se rodea de ese mundo invisible que solo se ve con los ojos del corazón, como dice su autor. 

El alcance de toda su profunda filosofía de vida y los valores que proclama el libro, obviamente, los fui entendiendo en sucesivas lecturas según me fui haciendo mayor.   Filosofía que comparto porque en la lectura de El Principito encuentras una propuesta de vida cargada de valores que más que nunca, están de actualidad. 

Seguro que ya habréis adivinado por lo dicho, que en mis historias, además de intentar hacerlas amenas y entretenidas, trato de enseñar y mostrar algo más a los pequeños que una lectura atractiva.  Deseo ir más allá del simple entretenimiento planteando historias con las que puedan identificarse, vivencias sociales y humanas cercanas a su realidad que les muestren los valores positivos que como personas deberán desarrollar. 

Entretener y divertir no está reñido con experimentar y enseñar.

11 respuestas »

  1. Buena reflexión felicitas! Por cierto la ultima vez que visite Buenos Aires, fui a un edificio donde dicen y hay una placa, y visite el piso en la cual Saint-Exupéry escribio el principito, fuera verdad o no recordé la fantasia de este texto. saludos Juan

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  2. Sí, comparto tus inquietudes y la necesidad de ir más allá de tantas clasificaciones y corsets en literatura.
    Agradeciendo la publicación de tu texto, comento citando a Michèle Petit: «Toda mi vida leí por una curiosidad insaciable, para leerme a mí misma, para poner palabras sobre mis heridas o temores, para transfigurar mi pena, construir un poco de sentido, salvar mi pellejo.»
    De ahí que acerquemos propuestas y que niñas, niños y jóvenes las transiten a su antojo, ¿quién sabe qué mundos descubrirán y crearán a partir de esos caminos?

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  3. Totalmente de acuerdo, Felicitas. Yo siempre he dicho que la literatura para los más peques tiene que despertar también el interés de los mayores y no desde el hecho de que como adultos nos permita utilizar como herramienta para…, sino desde el hecho del disfrute en sí.

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