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EL VERANO DE  LOS  POBRES by Alejandra Gauna

Hoy a las 6 am, se registró una temperatura de 33°C, y el canto de las chicharras anunciaban lo que marca  el termómetro. Jorge trabaja de albañil para mantener a su familia, desde las 8 está martillando en la casa del vecino del frente. Tiene puesto camisa manga larga  vieja, un pantalón gastado y lleva puesto un gorro, que cada tanto lo moja para aliviar su cabeza. Es activo, rápido y no para de realizar su tarea, quiere  terminar pronto. Cerca del medio día para, se refresca a la sombra de un viejo fresno, se prepara un mate y se compró un pebete en la despensa de la esquina. La dueña de casa, no ha reparado en alcanzarle aunque sea un vaso de agua fresca, ella prende el aire acondicionado del comedor y se pasea en ropa liviana como si el mundo de afuera no le impactara ni un segundo. En unos días se va de vacaciones a Punta del Este  con su esposo, un consejero político, por cierto un hombre bastante desagradable. 

Jorge sueña con algún día retomar sus estudios, quiere ser Prof. de Historia, quizás cuando sus hijos crezcan. Sueña, sueña. Anoche no pudo dormir bien, el único ventilador que comparte con su parentela, dejó de funcionar a la madrugada. Los mosquitos los picaron con tanta intensidad que la familia  se brotó y el más pequeño amaneció con fiebre. Antes de ir a trabajar le sacó turno en el Centro de Salud, para que su mujer lo lleve.

El hombre necesita cobrar el día de trabajo, así puede destinar parte de lo ganado al arreglo del ventilador. 

Son las 16hs, finalmente terminó el día de trabajo, se dirige a la señora de la casa y ella le contesta que su marido no está y que pase mañana porque hoy no tiene plata para pagarle. Jorge le pide que algo le dé, pero ella vestida para la pileta, le vuelve a repetir que pase el día siguiente cerca del mediodía. 

Jorge, vuelve a su casa en bicicleta, pedaleando despacio, con la bronca apagada de tanta injusticia, una más que sufre por tener alta su dignidad. 

El verano no es para el pobre. 

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1 Comments

  • Estoy de acuerdo. Aunque añadiría que el otoño, el invierno y la primavera, tampoco.

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