Cuando te ausentas
visto tu camiseta azul
como segunda piel.
Impregno el cuello
con tu perfume,
eso me acerca más a ti.
Tu taza del desayuno
me reclama,
en su interior puedo leer
“te quiero”
mezclado con azúcar y café sobrante.
Imborrable sonrisa se dibuja en mi rostro,
a la vez, me sonrojo enamorada.
Risueña…
releo como un mantra exquisito mensaje.
Me doy cuenta de que no quiero despertar
de esta dulce primavera.
Poema perteneciente al libro Antaño

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