Cuando te ausentas
visto tu camiseta azul
como segunda piel.
Impregno el cuello
con tu perfume,
eso me acerca más a ti.
Tu taza del desayuno
me reclama,
en su interior puedo leer
“te quiero”
mezclado con azúcar y café sobrante.
Imborrable sonrisa se dibuja en mi rostro,
a la vez, me sonrojo enamorada.
Risueña…
releo como un mantra exquisito mensaje.
Me doy cuenta de que no quiero despertar
de esta dulce primavera.
Poema perteneciente al libro Antaño

Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.