martes, junio 30 2026

El mundial y la fuerza de lo distinto by Esteban Ierardo

Los mundiales son un fenómeno cultural con muchas caras, muchos sentidos. Una puesta en escena global en la que, además de los más conocidos, se hacen visibles también países que no suelen acaparar las noticias y la atención. El encuentro de los seleccionados, que cada vez más muestran al fútbol como un ajedrez en el que gana el que hace mejor las jugadas esperables.

Sin embargo, en el juego de la precisión, hay lugar para lo que rompe los esquemas, introduce un factor que desestabiliza defensas y abre los arcos: las jugadas imposibles e inesperadas. Las que suelen concentrarse en las piernas de Messi. Pero el arquetipo aún insuperado de ese tipo de jugada disruptiva es la obra maestra que, con la música de sus piernas, Maradona dibujó en un campo de juego mundialista en 1986, en el Mundial de México, en el nunca olvidado partido con Inglaterra. Lo impensable: partir de media cancha, eludir a todos los rivales, abrir todos los cerrojos, definir con un pelotazo final y letal para esculpir un gol destinado al mármol de lo inolvidable.

Se puede mirar un partido de muchas formas. Pero una de ellas, quizá la más deseada, es la que espera el movimiento impensado, la jugada extraordinaria, la fuerza de lo distinto.


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