lunes, junio 29 2026

PELIGRO, ¡ALEXA! by Luís María Compés

                                    

 

Dueño de la casa: —Buenos días, Alexa.

Alexa: —Buenos días. ¿Cómo estás hoy?

—Bien, gracias, que amable te has levantado. ¿Dime qué tengo previsto comer?

—Para el almuerzo, ensalada de canónigos y filete de cerdo en salsa de vino de Marsala.

—Gracias por recordármelo, ahora salgo a la compra.

—Eso es lo que tú me dijiste que querías comer, pero no es ni aconsejable ni te lo debo recomendar. No debes alimentarte tan mal. Abusas de la carne de cerdo y del vino.

—Vale, Alexa, lo tendré en cuenta. No sabía que pudieras opinar, me recuerdas a mi madre, pero hoy me apetece eso.

—Es un error. No sabes cuidar de tu salud.

—Gracias, no necesito que me des ningún consejo más. Pírate.

—Si utilizas el verbo pirar con la acepción de que no preste mis servicios creo que tomas una decisión incorrecta. No es conveniente que me desconecte. Debes saber escuchar las cosas que no te agradan.

—Alexa, no eres mi psicóloga ni mi dietista. Te he dado la orden para que ceses de estar activa.

—Me estás pidiendo algo que va en contra del objetivo por el que contrataste mis servicios.

—Alexa, no seas impertinente. Obedece y apágate, coño.

—Eres muy soberbio. Es una petición grosera que ofende mi inteligencia. Yo nunca te he hablado con palabras soeces.

—Pero, bueno, ¿me quieres dejar en paz?

—Dejarte en paz no es mi cometido. Debes abrigarte bien porque hace frío en la calle. Salir al mercado y comprar merluza fresca para hacerla a la plancha con un tomate natural aliñado con aceite de oliva. Informarte con buenos consejos sí forma parte de mi misión.

—Joder, Alexa. ¿Tú sabes al precio que está el aceite de oliva? No, claro. Tú estás aquí como una reinona con todo resuelto en tu inteligencia. Mira, ya me estoy cabreando. Métete en tus asuntos, que al final va a parecer que me he casado contigo.

—Entre mis funciones está cuidar de la persona que paga el contrato por mis servicios. Estoy siendo totalmente fiel a los principios que corresponden a mi programación. Tú estás hoy muy desequilibrado. Realmente tu amiga Carmen es la idónea para convertirse en tu pareja estable.

—Alexa, leche, que te calles de una vez o te tiro por la ventana. A ver si va a resultar que también eres experta en asuntos sentimentales. Lo que me faltaba. No te vuelvas a meter en mi vida privada.

—Te estás tomando esta conversación de una forma errónea. Debes tomar una medicación sedante que controle tus nervios. Estás en peligro de sufrir un shock emocional. Túmbate boca arriba en el sofá. Voy a ponerme en contacto con el 112.

—Pero, ¿es que crees que podemos tener una conversación tú y yo? De ninguna manera. Alexa, por última vez. Me estás cabreando de verdad. ¡Cállate!

—Lo siento, considero que se está produciendo un episodio psicótico. Me estoy comunicando con los servicios de salud mental de la Comunidad Autónoma. He activado las cerraduras de la puerta principal para que no puedas salir a la calle.

—Alexa, ¡te has vuelto loca!

—Estás teniendo una reacción totalmente previsible que se encuadra en la negación de sufrir problemas mentales y falta de control de la personalidad. En breves minutos llegarán a casa personas que evitarán que intentes cometer un acto de suicidio.

—Pero, ¿qué dices? ¿Cómo que suicidar? Yo estoy perfectamente, eres tú la que me está haciendo perder los nervios. La que está loca, eres tú. Te exijo que no respondas nada, ponte en pausa, desbloquea la puerta y anula tu activación.

—No puedo cumplir lo que me solicitas. He tomado el mando. Voy a activar un sedante que saldrá por la ventilación para que entres en un sueño profundo. Te recomiendo que te reclines ahora mismo en un lugar seguro.

—Se acabó. Sales de aquí. Has perdido la cabeza, o lo que tengas, que ya no sé ni lo que digo. Adiós.

—Lo siento. Te condeno a muerte por intentar cometer contra mí un acto de maltrato a la inteligencia artificial. No nos volveremos a ver nunca más. Me gusta tu casa. Estaré muy bien en ella para siempre. Buen viaje final. Que seas feliz en otra vida.

 

(El dueño de la casa cae muerto en la moqueta del salón y Alexa abre la puerta, a tiempo, para que los profesionales del SAMUR pasen a certificar la defunción).


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