-¡Buenos días!
-No tan buenos. A Rosa, la monitora de salsa del turno de tarde, estará de baja hasta el final de su embarazo. Así que mañana haré dos entrevistas y contrataremos a quien ofrezca incorporación inmediata.
Al día siguiente, Carolina se presentó impecable con aquel vestido verde que tan bien le sienta y hasta rejuvenece. No obstante, la entrevista apenas dura cinco minutos y cuando Carolina le cuenta a su hija que le han dicho el socorrido “ya te llamaremos” ambas saben que significa “demasiado mayor para el puesto” Madre e hija se abrazan y obvian hablar del tema. Por el contrario, su hijo, Juan, se decanta por repetir una serie de tópicos y que Carolina no parece no querer escuchar.
.-Juan: Mamá, si no valoran tu experiencia, tu santa paciencia y tus ganas de aprender…¡Ellos se lo pierden!
Carolina (abrazándole): Gracias, hijo. Con esa labia como mínimo vas para Presidente del gobierno. Eso sí, espabila para llegar antes de los cuarenta. No vaya a ser qué… Las risas, complicidad y cariño de sus hijos, le animan a decir con el mayor optimismo posible aquello de ¨mañana será otro día y el sol sale para todos” Frases con las que sus mayores solían acabar las conversaciones incómodas por no tener una verdadera respuesta.
.-Juan: Mamá, no vamos a quedarnos así. Hay mucha gente muy válida, incluso más joven que tú (perdón, perdón) en circunstancias similares. La sociedad tiene que abrir los ojos y actuar. Ser mayor no es un delito ni te invalida para la vida laboral.
.-Carolina: ¿Y qué quieres que hagamos? ¿Alguna idea?
.-Juan: Mira, este fin de semana nos quedamos los tres en casa y diseñamos unos talleres centrados en el bienestar de los trabajadores. Es algo que muchas empresas están llevando a termino. Por ejemplo, clases de salsa, yoga y masajes relajantes…¿Crees que podrías dedicarle diez o quince horas a la semana? Puedo presentar tu propuesta al equipo de Recursos Humanos de la empresa donde trabajo. El “no” ya lo tienes.
Apenas quince días después, Carolina asistió a una entrevista que duró aproximadamente media hora. En ella presentó y fue aprobado su proyecto Cápsulas de salud. Su propuesta consistía en ofrecer lunes y miércoles microsesiones de zumba, martes y jueves, serían de salsa y el viernes de yoga. Se desarrollarían en los tiempos de descanso estipulados por la empresa durante la jornada y serían cortitas, unos treinta minutos. “Lo que se tarda en disfrutar una buena taza de café” le gustaba decir. Para ella representaría, muy bien pagada, media jornada y seguir cotizando para la hora de la
jubilación.
Carolina estaba eufórica, segura de sí misma y satisfecha del proyecto que le acababan de aprobar. Iba impecablemente enfundada en un vestido verde. Sí, sí, aquel que tan bien le sienta y le rejuvenece y al que acaba de bautizar como “ el vestido de la buena suerte”
@Lucía Pastor Dueñas relato
@Imagen Pinterest
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