Tarde aprendí, que en los zapatos puede caminar la soledad, por lo poco que yo di, a la que amó mi suciedad.
Ella agarró esa oscuridad, con las trenzas del silencio dio voz a una imagen, vistió mi necesidad.
Nunca he sido nada, pues el alma no quiso nombre, ni alas a su espalda, era el malogrado despojo pobre, en la mesa de la nada.
Pero ella me miró más allá del escombro, donde letras sangraba, me susurró duerme en el hombro, esa herida inacabada.
Y te rompí con el peso de la basura en mi espalda ,entre lluvias de abril, bajo un agujereado paraguas, nunca supe medir entre corazón, razón o alma.
Cuando el fuego viste las brasas, o un palo a su guadaña, la mano al gesto, la lágrima al viento, mezclando bajo la lluvia tormentas con saña.
Pido esa interrogación, entre aquella respiración, donde se funde lo que se odia y ama, ruego esa intersección entre pecho y espalda , una manifestación, que divida razón , en los botones del alma.
Qué somos para un Dios ! , el suspiro de un adiós, donde muere mi corazón, entre la totalidad inacabada , sin la luz no habría sombras, sin la oscuridad no existirá esa luz cual desnuda un Alba.
Sólo soy prosa en tu boca , la inmunda ciudad donde un gato se roza ,con los cubos de basura, mientras el mundo anuda , lo de más tras lo que sobra.
Ella agarró esa oscuridad, con las trenzas del silencio dio voz a una imagen, vistió mi necesidad.
Nunca he sido nada, pues el alma no quiso nombre, ni alas a su espalda, era el malogrado despojo pobre, en la mesa de la nada.
Pero ella me miró más allá del escombro, donde letras sangraba, me susurró duerme en el hombro, esa herida inacabada.
Y te rompí con el peso de la basura en mi espalda ,entre lluvias de abril, bajo un agujereado paraguas, nunca supe medir entre corazón, razón o alma.
Cuando el fuego viste las brasas, o un palo a su guadaña, la mano al gesto, la lágrima al viento, mezclando bajo la lluvia tormentas con saña.
Pido esa interrogación, entre aquella respiración, donde se funde lo que se odia y ama, ruego esa intersección entre pecho y espalda , una manifestación, que divida razón , en los botones del alma.
Qué somos para un Dios ! , el suspiro de un adiós, donde muere mi corazón, entre la totalidad inacabada , sin la luz no habría sombras, sin la oscuridad no existirá esa luz cual desnuda un Alba.
Sólo soy prosa en tu boca , la inmunda ciudad donde un gato se roza ,con los cubos de basura, mientras el mundo anuda , lo de más tras lo que sobra.
@Francisco Javier Salinas
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