—¿Pero qué dices insensata? —dice Samuel
—¡¿Insensata?! —dice Christine —. ¡Llevamos dos semanas navegando y no me has dejado tocar una simple escota!
—¡Cada cosa a su tiempo!
—¿Ah, sí? ¿Y cuándo es tu tiempo de cocinar? ¿O el de los demás? Porque la única que lo ha estado haciendo he sido yo.
Y puede que la discusión hubiera acabado en ese momento. Puede que Christine hubiera aceptado las disculpas de Samuel y esperado su turno en el timón. Sólo quizás. Pero Samuel sonríe y la suficiencia del gesto hace que Christine empuñe el cuchillo. Lo hace silbar frente al rostro de Samuel y este grita y salta hacia atrás.
—¿Qué coño haces? —dice.
—Lo que tendría que haber hecho desde el principio —dice Christine. Sale a cubierta y el viento cae sobre ella. No necesita pensar para saber que sopla del este y que apenas alcanza dos nudos. Son cosas que percibe de forma natural. Ve que Mike, el sobrino de Samuel, sostiene el timón con desgana y que Luke permanece atento a la caña de pescar. Christine empuja a Mike y lo amenaza con el cuchillo. El barco oscila y pierde viento hasta que Christine toma la rueda y ajusta el rumbo.
—¡Christine! —Samuel aparece en cubierta y no se acerca a ella. Mike y Luke los observan sin entender lo qué está pasando.
—¡Nos preparamos para virar! —dice Christine. Nadie se mueve y Christine tampoco lo esperaba. Toma por referencia una nube del lado de estribor y vira con suavidad. Luke se acerca al winche de babor y Samuel lo detiene con un gesto. La proa del barco se desplaza hacia la nueva derrota y el génova, suelto al viento, flamea. Christine suelta la escota de estribor y caza la de babor. Ajusta el rumbo y orza hasta sentir la tensión de las velas. Aún conserva el cuchillo y se sorprende de no haberlo soltado. Tiene claro que Auckland está a diez millas de distancia y piensa alcanzar el puerto con ayuda o sin ella. Entonces desembarcará sus pertenencias y cumplirá el sueño que lleva postergando: comprará su propio navío y lo llamará Levitation para lanzarse a la aventura de la soledad. Porque lo único que necesita es la libertad del mar y el amor que la otorga.
FIN
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