viernes, mayo 8 2026

El gran corredor Ayrton Senna retrato realizado por Marijan

Nos comparte Marijan, nuestro pintor y poeta el recuerdo de uno de sus ídolos el gran corredor Ayrton Senna.
Este retrato lo pinto  en su homenaje y está realizado con lápices pastel sobre cartulina negra de 30×40 cm.
¿Sabéis quien fue Ayrton Senna?
Es el alma veloz que aún corre en nuestros corazones que atravesó todas las fronteras existentes. Él era un equilibrio perfecto entre velocidad y pasión.
Era brasileño con ritmo de samba y rugido de motor. Nació en Sao Paula y desde muy pequeño estuvieron en su mundo como un juguete los karts que lo llevaron a la Fórmula 1.
Dicen los expertos que ver a Senna en la pista era como ver arte en movimiento, especialmente bajo la lluvia. ¿Pista mojada? Para muchos era un problema. Para Senna, era su escenario. Allí sacaba su varita mágica y comenzaba el show. Lo apodaron «El Rey de la lluvia», pero bien podría haber sido «el poeta del volante». Porque lo suyo era pura poesía… a 300 km/h.
Aunque gano tres campeonatos mundiales y numerosos premios, lo que destacaba de este piloto era su humanidad, un hombre sensible, espiritual muy preocupado por su país, la justicia y especialmente por los niños.
Tenía esa mezcla única de humildad profunda y ambición indomable. Era el tipo que lloraba con el himno brasileño en el podio y, al mismo tiempo, luchaba cada centímetro en la pista como si le fuera la vida en ello. Porque, de alguna forma, así era.
Senna falleció en un trágico accidente en el Gran Premio de San Marino. Tenía 34 años. Fue un golpe brutal, no solo para Brasil, sino para todos los que alguna vez soñaron frente a una pantalla viendo un auto rojo y blanco volar como un cometa con alma.
Su legado se quedó en cada curva, en cada niño brasileño que sueña en grande, en cada persona que cree que con coraje, talento y corazón, se puede llegar más lejos de lo que parece posible.
Hoy, Senna Ayrton Senna sigue corriendo. En documentales, en camisetas, en tatuajes, en recuerdos. Vive en cada lágrima que se escapa cuando suena su nombre. En cada rugido de motor que remueve emociones. Y sobre todo, en el trabajo del Instituto Ayrton Senna, que transforma su legado en educación y oportunidades para millones de niños brasileños.
Porque algunos héroes no necesitan capa. Solo un casco, un volante… y un corazón que nunca deja de acelerar.
@Marijan y María José Luque

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