viernes, mayo 8 2026

La presencia del amor by Teresa Esteban

A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de acompañar a dos personas en sus últimos días: mi madre hace poco más de ocho años y mi tío, quien fuera mi figura paterna, hace poco más de un mes. Acompañar a alguien en sus últimos días es de las labores más difíciles que hay. Vivir la agonía de un ser que amas es complicado, pero es también muy valioso. Es la última oportunidad de dar amor a un ser querido y de decirle con la presencia que su vida importa hasta el último respiro. A menudo, para hacerlo hay que dejar a un lado otras cosas importantes, pero ¿qué puede ser mas importante que acompañar a alguien en sus últimos momentos, en su camino al cielo?

Los últimos días de una enfermedad terminal son agotadores, tanto física como psíquicamente para aquellos que acompañamos. Es difícil ver como aquella persona independiente pasa a depender de ti para lo más esencial. Como aquella persona inteligente empieza a decir cosas incoherentes. Como aquella persona que fue el pilar de una familia, ahora se encuentra en escombros. Pero me gusta pensar que a pesar de todo el sufrimiento que lleva consigo el dejar esta tierra, el sentirse rodeada de sus seres queridos da a la persona algo de calma. El saber que tu vida valió la pena lo suficiente como para que alguien decida estar ahí a tu lado no por obligación o gratitud, sino simplemente por amor, creo que es una hermosa forma de decir adiós.

En ambos casos alguien me sugirió llevarlos a internar al hospital, pero más allá de que su deseo era pasar sus últimos momentos en su hogar rodeados de su familia y del hecho de que la hospitalización no cambiaría el desenlace, sino que solo alargaría unos pocos días lo inevitable prolongando el sufrimiento, me parece que tomé la decisión pensando en que ninguno de los dos necesitaba paredes impecables, ni médicos de guardia, sino simplemente mi cariño. Mi acompañamiento en sus últimos minutos, mi mano entrelazada con la de ellos, muchos besos que les daban consuelo en medio del sufrimiento físico y una que otra palabra de amor, en medio de momento largos de silencio… también de amor.

Hay algunas personas a las que no les gusta vivir estas experiencias. Bueno, en realidad ¿quién en su sano juicio disfrutaría estos momentos? Creo que solo los que estamos locos, locos de amor… porque si bien estos momentos traen dolor y sufrimiento para los acompañantes, la verdad es que también traen paz y calma. La paz y la calma que da el saber que haces lo correcto incluso con miedo a estar tomando decisiones equivocadas. La paz y la calma que trae el saber que estás devolviendo un poco de lo mucho que te han dado. La paz y la calma que en medio de la tormenta da el saber que una persona que amas no estará sola en el momento en que más te necesita. Después de todo ¿qué puede causar mas miedo y soledad que el saber que tu cuerpo esta dejando de funcionar? La muerte, aun para aquellos que creemos que hay algo después de esta vida, no debe ser nada fácil de experimentar, porque al final nuestra naturaleza humana tiene reflejos e instintos que ayudan a sobrevivir incluso con todo en contra, porque estamos hechos para querer vivir.

La ausencia física de un ser querido es un duelo que hay que atravesar muchas veces a lo largo de la vida. Nunca estamos preparados para perder la presencia física de las personas que amamos. Tampoco estamos nunca preparados para acompañar en el momento de la agonía y es curioso que no nos preparemos para ello a pesar de que es una parte inevitable de la vida. Me cuesta trabajo entender a las personas que prefieren estar lejos en los momentos de agonía de un ser querido, porque creo que a pesar de no ser un momento agradable es una oportunidad de aprender que lo mas valioso de la vida es la presencia del amor.

Ciudad de México, 23 de septiembre 2025.

_________

* Teresa Esteban es escritora (terestber@gmail.com).


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo