miércoles, mayo 13 2026

PUES NO, MANUEL by Nidia Beltramo

Finalista en el certamen «Dillo a quen maltrata» 2021 – Ayuntamiento de Lalín

Manuel:

            Sé que te sorprenderá recibir esta carta. Creerás que te extraño y me siento perdida sin tu compañía… Pues no, Manuel, no es eso. O pensarás que estoy arrepentida de que nuestro relación finalizara de ese modo. Pues no, arrepentida no estoy.

            Verás, Manuel, tomó un tiempo, pero logré erradicarte de mi ser, así como se elimina una mancha de humedad que ha robado la lozanía del muro y que, una vez desaparecida, cuesta recordar que alguna vez existió.

            Te escribo para hacerte saber que mi libro “Retrato de un abusador” está en la lista de los más vendidos este mes. Cuando lo veo expuesto en las librerías no puedo evitar sonreír, como la madre que dio a luz a un niño rozagante después de que le repitieran hasta el cansancio que era infértil como un páramo.

            Nunca me tuviste fe como escritora. Cuando mencionaba mis aspiraciones literarias, dibujabas una sonrisa cruel, mezcla de escepticismo y superioridad. Decías que estaba perdiendo el tiempo, que no tenía talento, y que mejor dedicara ese esfuerzo a limpiar la casa. ¿Recuerdas? Pues no, Manuel. Estabas errado.

            Llegué a creer que mi torpeza y falta de atractivos me hacían merecedora de tu desprecio. Presagiabas soledad en mi futuro si no me esforzaba en conservarte a mi lado. Pues no, Manuel, hay afectos en mi vida. Y a ti, ¿cómo te ha ido?

            La sección cultural del diario publicó: «Retrato de un abusador es una obra reveladora de la simbiosis enfermiza en una pareja cualquiera. La autora da muestras de una gran imaginación al entregar un relato fuerte, escrito en primera persona y conmovedor hasta las lágrimas…»

            La revista literaria del domingo dijo: «Una historia triste que abre los ojos a una realidad muchas veces oculta, y cuyo final es el único posible en la mente de la protagonista.»

            Los críticos alaban mi creatividad, ignorando que el libro está inspirado en el diario que escribí mientras vivimos juntos. Lo escribí para desahogarme, para no sentirme tan sola, pues no me atrevía a confesar a nadie la manera en que tú me tratabas a puertas cerradas. Logré esconderlo, sabiendo que lo considerarías motivo justificado para dar rienda suelta a tu violencia. Tus huellas azules en mi cuello y brazo se esfumaban en pocos días, pero su recuerdo era indeleble.

            Creerás que oculté tu maltrato porque te quería tanto… Pues no, Manuel. Guardé silencio porque me daba vergüenza que se supiera que era tan débil, que no tenía fuerzas para poner fin a nuestra relación y a tu control. Fui oruga, pero crecí alas. Tú siempre serás un cactus.

            Al final del libro, la protagonista mata a su abusador. A los lectores les reconforta ese desenlace después de tantas páginas de abuso y tristeza. Te cuento todo esto porque no creo que tengas acceso a revistas literarias, y para que sepas que ya no te tengo miedo. Así como la tenue luz de una luciérnaga es visible en la oscuridad, mi historia, que fraguó en tu sombra, despierta emoción en los lectores.

            Como no tuve oportunidad de despedirme, aprovecho estas líneas para decirte adiós para siempre y desearte una larga vida en la cárcel. Es probable que me culpes de tu situación actual. Pues no, Manuel. Esa es tu propia obra.

María.


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