Tras explicar su proyecto de circunnavegar el mundo para llegar a las Indias, Don Cristóbal, a punto
del suicidio, desolado, desengañado y víctima de ludibrios, de risotadas en la corte de los Reyes
Católicos, volvía a Huelva para recoger a su hijo Hernando y desaparecer. Buscar un empleo de
marino, mantener a su familia, optar por un perfil bajo y confundirse con el resto de habitantes en
este nuevo reino que se está formando en Hispania.
Quiso la fortuna que en una posada conociera a Ibn Al-Hamiz Al-Yasún El-Jamlichi, quien trataba
de ocultar sus refinados modales, para no revelar en tierra fronteriza su verdadera condición de visir
del Reino Nazarí. Pero dos hombres de mundo se reconocen en cuanto se ven y Ibn Al-Hamiz le
alzó su bebida saludándolo a la vez que invitarlo a sentarse y compartir mesa en esa posada.
Dos desconocidos que se reconocieron como iguales, Don Cristóbal, con ganas de hablar; Al-Hamiz
con ganas de escuchar algún proyecto que lleve a prosperidad a su reino. Don Cristóbal contó con
detalle su idea de circunnavegar el orbe hasta las Indias. Al-Hamiz versado en matemáticas y
astronomía coincidía en la idea de que la Tierra tenía que ser esférica. Propone a Don Cristóbal
Colón, dirigirse juntos a hablar con el sultán del Reino de Nazar, cuya audiencia tendrá lugar en la
lujosísima sala de embajadores de la Alhambra.
Cuando tuvo lugar la audiencia el sultán Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī, Muhammad XII de
Granada, a quien los cristianos insultaban con el apodo de Boabdil, no pudo más que entusiasmarse
con la idea. No tanto por razones filantrópicas como por la desesperación de ver que pierde poder y
terreno frente al asedio militar y político que los cristianos ejercían en ese momento sobre Granada.
Ordenó a sus mejores marinos que se pusieran a las órdenes de Cristóbal Colón y, para Mayor
Gloría de Alá, el Gran Misericordioso con los creyentes, el Dispensador de seguridad, el Custodio,
El Todopoderoso, el Iniciador, el Proveedor, el que otorga honores, el Recompensador, el
Generoso, el Protector, el Calculador, el Determinador, el Auspiciador, el Soberano Supremo, el
Creador de lo Bueno, el Creador de la Guía, el Iniciador, el Eterno, el Paciente… cuyo centésimo
nombre no será conocido.
Por lo que salen tres naves hacia el Oeste desde el puerto de Motril que era el único que todavía se
controlaba por la tropas Reales. Estas naves vuelven, como todos sabemos, en octubre de 1492, con
riquezas y promesas de tierras para islamizar. Lo que, en siglos posteriores, convierte al Reino de
Granada el centro y garante de todas las enseñanzas y leyes en las nuevas tierras descubiertas y aún
por descubrir para la Mayor Gloria de Alá, el Reunidor.
Aplastados los enemigos cristianos y musulmanes, y la expansión de toda أوروبا’) uwrubaa)
—Europa— convierte a Granada en el centro mundial del Conocimiento y la Fé, los demás reinos
árabes sucumben a su preponderancia y pasan a ser provincias de este nuevo imperio.
@Pedro Ruiz Hidalgo.
@Imagen Pinterest
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