Semillas en mi corazón dormían,
ocultas bajo el polvo del pasado,
sin luz, sin agua, sin amor sembrado,
mas vivas en su tímida agonía.
Llegaste tú, y el alma florecía,
rompiendo el hielo, el miedo encapsulado,
con cada gesto dulce y delicado
brotó la fe que el tiempo ya perdía.
Ahora germinan sueños en mi pecho,
raíces hondas de ternura y fuego,
hojas que al viento dan su verde lecho.
Aunque la vida cambie su sosiego,
mi corazón, por siempre satisfecho,
guardará tus semillas como un ruego.
Autora: Fabiola Rubio Gil.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.