sábado, septiembre 5 2026

Sueños de un hombre normal por Federico Rivolta

La primera vez que lo vi creí que era una persona normal. Se podía pasar horas hablando con él sin notar la menor extrañeza. Alguien me contó que fue el único de su familia en sobrevivir a un terrible accidente; jamás lo habría imaginado, pues siempre estaba sonriendo.

Un día interrumpió una conversación de lo más interesante con un gesto casual:

―Debo retirarme, mis pájaros no se entrenarán solos.

Por supuesto que lo tomé como una metáfora; aunque ahora que lo pienso, ¿a qué otra cosa se pudo haber estado refiriendo?

Como era un hombre muy agradable, un día se lo pregunté. Me dijo que estaba entrenando a una docena de aves para atarlas a una bicicleta y saltar desde un acantilado. Intenté entonces hacerlo regresar del umbral de su locura, pero mi soliloquio no cambió su parecer:

―Lo sé ―me dijo―, en el fondo lo sé, pero ¿qué otra opción tengo más que la de vivir en una fantasía?

El día llegó y entonces lo vi; surgió del horizonte con una rechinante bicicleta y no más de doce aves atadas al manubrio.

Comenzó a avanzar hacia el precipicio mientras yo lo seguía con la vista; pero en el instante final, cuando estaba a punto de saltar, no pude evitar cerrar los ojos. Al abrirlos no volví a ver a mi amigo, y entonces fui corriendo hasta el borde del acantilado; aunque ahora que lo pienso, ¿qué otra cosa esperaba hallar más que un cadáver aplastado contra la roca?

Entonces, riéndose de Galileo, lo vi elevarse junto a sus pájaros como en un sueño.

Y pensar que la primera vez que lo vi creí que era una persona normal…

@Federico Rivolta

@Imagen Pinterest


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