“—¿Crees en el amor a primera vista?
—Siempre. A mis tres maridos anteriores les conocí en circunstancias rápidas y raras.
—Los tres están… muertos?
—He tenido mala suerte —respondió ella. (Jon Peréz un buscados de gangas sentimentales, pág. 127, J. Ré Crivello)
Cuando disparamos tras un cuerpo, ya sea masculino, femenino o no binario, aquella búsqueda de amante nos lleva por caminos raros.
“Una noche en Zeleste, me enamoré de una poderosa mujer. Yo siempre me enamoraba. Ellas follaban. Me metí en una habitación de un colega y su piso en pleno Barrio Chino (ahora el civilizado Raval) y aquello fue un orgasmo de tres segundos. La noche termino en sueños y por la mañana, me dio la mano como si fuera un vendedor de coches” (1)
Y, uno vuelve a recorrer las calles en busca de un nuevo corazón para liarse. A veces ni las viejas películas de Hollywood nos calman aquel deseo de encontrarse con una futura pareja. ¿Son las mujeres más escurridizas? O, ¿los hombres nos peinamos de una manera tan rebuscada que el compromiso es hasta casi faltón?
Dira Z. Bauman: “los lazos humanos se han transformado en conexiones desechables, similares a los bienes de consumo, donde se prioriza la gratificación instantánea sobre el esfuerzo de mantener una relación duradera”
Si en aquella época —la de Zeleste, los amores nocturnos eran débiles y efímeros, ¿hoy como lo son? Esta respuesta debería venir de la generación de 30/40 que parece abordar el núcleo de esta sociedad.
¿Alguien se atreve a hablar? Tantos perros (y animales en general) de compañeros/ras, denotan una cierta orfandad. Y, ¿cómo se disimula esta orfandad?
Podríamos mostrarnos al pie de la escalerilla del avión como si fuéramos de vacaciones a un mundo remoto, o recibiendo a tu perro como la astronauta que llego a la Luna y este animal le saludó como se acabara el mundo, o mostrando algún éxito efímero en la red: un bikini en la arena, una foto de el en el gimnasio, uno, subido a un parapente y volando hacia el Más Alla, o masticado chuche y caramelos, que hasta sus vendedores dicen que compramos más que los niños. Y seguiríamos con ejemplos.
Los lazos humanos se han transformado en conexiones desechables (Bauman)
¡Ay! Qué lástima…
(1) Memorias de j Ré Crivello
(2) Jon Pérez es muy bueno, aparece en mi libro D. Roccosick
Nota: Zeleste, fundada en 1973 por Víctor Jou en la calle Plateria (Gótico), fue el epicentro contracultural de la Barcelona de los 70 y 80. Referente del «rock layetano» y la rumba catalana, funcionó como sala de conciertos, sello discográfico y escuela de música, moviéndose en 1986 al Poblenou y cerrando en 2000, convirtiéndose luego en Razzmatazz
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