A Encarni B. C.
Ella salía de su mundo
de instituto y olía a libros
recién abiertos,
alegrías contenidas.
Yo esperaba en aquel escalón
frente a Gaona,
mochilas tibias, corazones acelerados,
minutos de escuadra,
esperas de compás y cartabón.
Cruzábamos la calle ligeros,
compartiendo silencios,
miradas que sabían a primeros besos.
El sol caía sobre los pasillos,
sobre los árboles,
sobre las manos que se rozaban,
y nuestros bolsillos llenos
de pequeños secretos.
No hacíamos más que caminar,
pero cada paso se sentía enorme,
cada gesto, un mundo entero.
La adolescencia era esto:
un timbre que anunciaba su salida,
y un temblor suave
que nadie más podía ver.
@Pedro Ruíz Hidalgo
@Imagen Pinterest
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