Olor a cálida humedad
de paja de centeno y de trigales.
Amarilla mirada de espigas
abandonadas tras la siega.
Manchas de luz de verano en el paisaje
entre nubes oscuras de tormenta.
Se cincela el horizonte
entre el verde oscuro de robles
y de encinas.
Y en el aire
mientras se refuerzan los olores
la electricidad lo invade todo
con profunda pesadez.
Tormenta.
Tormenta en una tarde de verano.
Y llega
con la lluvia
tras la explosión de truenos y relámpagos
una placentera sensación de frescor
de vida renovada.
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