Lo acarició tiernamente y de forma muy lenta y suave, casi con religiosidad.
Conocía ese cuerpo como al suyo, luego de cincuenta años de matrimonio en el que compartieron buenas y malas.
Siempre juntos, unidos en la vida.
Mientras su mano le recorría la espalda, milímetro a milímetro, recordó aquellos primeros años llenos de proyectos que fueron quedando por el camino en su mayoría, pero que jamás nublaron su felicidad.
¡Cuántos recuerdos se agolparon en su mente en aquel momento! Risas, llantos, emoción.
¡Toda una vida en pocos minutos!
Las lágrimas comenzaron a brotar muy lentamente.
Lo notó más frío que de costumbre a pesar del calor, pero no se molestó en taparlo. ¿Para qué?
Hacía varios minutos que había dejado de respirar.
(Link Luis) https://facebook.com/luisnelson.rodriguezcustodio3
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Bonito y triste a la vez.
Ley de vida…
Muy bueno!
Para nó perder la costumbre.