(Comenzado el 8/11/2022, escuchando “A Love Supreme” de John Coltrane)
Ya los vientos no nos secan ni el sudor,
las brisas nos sofocan,
parece haber llegado el momento de cantar esta canción,
que por ahí ya he oído algunos que la tocan.
Los vientos son ráfagas huracanadas. Las lluvias son diluvios. El sol no nos calienta lentamente, no, nos asa. Los glaciares se desploman en el mar. La marea mata los peces. Los incendios forestales son inapagables infiernos que destruyen las aldeas milenarias de los bosques. Las arenas del desierto, sublevadas, han formando ejércitos en los aires y arremeten contra todo lo que encuentren por delante. Las aguas de los ríos ya son amargas. Las especies de animales desaparecen. El hombre ha alterado el orden divino. La sequia nos ha dejado desvelado lo que ocultaban los lagos, pueblecillos medievales. Y la vida se ha hecho más cara en la ciudad y más dificultosa.
Ya los dientes no mastican carne sana,
comemos mariposas.
¿Habrá llegado el momento de matar al cantaor,
que años atrás cantaba sevillanas cariñosas?
Las guerras nos inundan con metralla. El agua ha superado las barreras y se aferra a las paredes del salón. Los alimentos no nos nutren, nos engordan. Las vacas gordas se han fugado a las dehesas disfrazadas de leopardos. Las vacas flacas viven en el centro comercial chupando cucuruchos de miel dulce y bebiendo ron añejo. Las metralletas y los cohetes van silbando al son de La marsellesa. Mientras tanto los marineros toman el sol en alta mar. Al revés y entre las barras viven los buenos ciudadanos mientras que los pillos se dan banquete libremente por doquier. No importa, no hay delito ni hay valores. No hay Dios ni diablos ni queda aire limpio para respirar.
Ahora que los malos son alubias,
o torrejas o tullidos mercenarios,
¿Habrá llegado la señal de actuar?
Ahora que los vientos nos desnudan
Censurados hemos todos de quedar.
Vivimos los momentos más absurdos cuando no se distingue el bien del mal. Las leyes se han convertido en beneficios para los políticos que no son más que una masa amorfa de ambiciosos y traidores. El hombre del “polis”, que fue el gran fundamento de nuestra cultura, es ahora una leyenda negra, desmentida y olvidada. Ahora reina el hombre del “culo” porque los vientos nos han desnudado y nos pudrimos de tanta pulcritud, de tanto oscurantismo, de tanto puritanismo, de tanta perfección, y sobre todo de tantas idioteces…
(F. Bravo Cabrera/03 de enero de 2024) La imagen es pintura hecha por Francisco Bravo.
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