miércoles, junio 24 2026

OXÍGENO by Natalia Carnales

Alana caminó por el desierto como todas las mañanas, en busca de algún desecho de la antigua civilización. Todo servía para el pequeño hogar que había improvisado en las ruinas de un edificio, para ella y su pequeña hermana.

El mundo estaba destruido, la contaminación, la sobrepoblación y la mala administración de los recursos, provocó que la tierra colapsara. Varios continentes se hundieron, las selvas desaparecieron y casi toda la vida animal. El aire se llenó de una extraña sustancia, que aniquiló a la mayoría de los supervivientes.

El sonido impertinente de la mascarilla que le proporcionaba oxígeno, la sacó de sus pensamientos. Giró con los ojos muy abiertos buscando a la pequeña.

—Es la mascarilla, debemos irnos. Necesitas recargarla. ¾La niña tiró del jersey de Alana¾. Tiene que darte tiempo a regresar, de lo contrario no podrás respirar y morirás.

—Espera un poco más. Tal vez encontremos algo de valor. Solo un segundo.

—La mascarilla pronto dará la alarma a la central y tendremos a los vigías aquí. ¾El nuevo régimen era muy estricto contra la población que se contaminaba¾. Sabes que es pena de muerte salir sin la mascarilla con oxígeno. El gas es tóxico y enloquece a las personas.

—Lo sé, lo sé. Solo un segundo más, creo que es algo importante. ¾Alana escarbó con fuerza en la arena desenterrando un objeto metálico.

—Es solo chatarra, vámonos antes que sea demasiado tarde. ¾Los camiones se acercaron a gran velocidad mientras los vigías gatillaban las armas¾. ¡Ahí vienen! ¡Corre Alana!

Camuflándose entre las ruinas de la ciudad, intentaron perder de vista a los soldados. El nivel del cubrebocas marcaba en rojo los niveles altos de contaminación y a la joven, ya le faltaba el aire. Desprendió las sujeciones liberando su rosto y respiró profundamente. Con los ojos llenos de asombró miró a su hermana, al descubrir que no se estaba intoxicando. Segundos después, uno de los vigías vació el cargador en el cuerpo de la joven.

—¿Qué hacemos con la pequeña? ¾preguntó unos de los soldados.

Deshaceos de ella también, ya sabe que el aire es puro y el veneno solo llega a la población a través de las mascarillas.

—Pero, es solo una niña.

—El nuevo régimen no debe fallar, la purga ya ha comenzado.

 


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