Era el paraguas amarillo más vistoso del mundo. Mi alma rebosaba cuando se abría con generosidad ofreciéndome un trozo de sol. Cuando mi amor me dejó, tuve miedo de no volver a amar. Días enteros cargué nubarrones sobre mis hombros sin poder llorar. Un día terrible de lluvia prorrumpí en sollozos a la vista de peatones extrañados. Cuando un transeúnte compasivo me preguntó si me encontraba bien, le ofrecí de inmediato compartir el paraguas. Él titubeó, pero se resguardó igual. Un rayo de sol se filtró en mi corazón y agradecida advertí que ya no estaba lloviendo.
ALMA – GENEROSIDAD – MIEDO – LLUVIA – COMPARTIR
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Nota:
En tiempos de gran oscuridad y nubarrones en que nos sentimos impotentes para cambiar la realidad, siempre podemos abrir un paraguas amarillo y alumbrar nuestro camino con su reflejo. Puedes encontrar un rayo de sol en una canción, una oración o un poema, una taza de té o la sonrisa de un desconocido. A todos los que sufren les deseo que encuentren un paraguas amarillo y disfruten del trozo de sol que les ofrece. La lluvia cesará finalmente.
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