“Me moría de ganas de salir de casa. Hasta dentro de dieciséis años no podré repetir una salida como ésta.
—¿En serio?
—No sabes lo que es: venir al SoHo simplemente porque me apetecía venir al SoHo. O ir a cualquier parte. Pronto se me acaba. La niñera nos deja el miércoles. (pág. 249, La hoguera de las vanidades, Tom Wolfe)
¡Voy a ser duro! Si Ud. esta entre los 30 y 45 años, diré que es de la generación que no quieren padres vulnerables. Los quieren que no les molesten, que sean “flaquitos, y vitales”. Y además, tomen suplementos vitamínicos y les dure aquella sonrisa de ganador de los años 60.
Ayer tuve una caída en la calle. Fácil, 4 obreros que hablan entre ellos árabe (esa es la verdad y por ello Vox gana votos) habían tirado pintura y encima le habían puesto un plástico. Cualquiera sabe que, si uno patina, este plástico se desplaza y uno acaba en el suelo. Tuve que tirar el abrigo, los pantalones y las bambas todas llenas de un color verde de macarra. Y no se disculparon, si tuvieron el detalle de darme un rollo de papel higiénico. Los tipos altos como este escritor cuando caen aquello es un viaje sin fin.
Pero a lo que iba. La generación que no quiere tener padres vulnerables y es tan solidaria con los perros y los gatos, solo sabe poner en el WhatsApp familiar: ¡Wow!
¡Wow!
A veces aprendemos en media hora más que una vida. Pero mis colegas de esta generación los boomers están equivocados: ¡Somos vulnerables! Y nos cuesta reconocer que en la época de nuestros abuelos existía la red familiar que permitía acompañar o acompasar las dificultades.
¿Acompañar? ¿Acompasar? Si, lo desmontamos a todo nosotros y montamos este tinglado de sociedad Líquida, y la generación de los 30/40, no conoce más que la frase:
¡Qué esplendido mis padres no son vulnerables!
Ayer mi mejor compañero/ra —además de mi mujer y algún amigo, fue el Ibuprofeno. Si hasta las drogas las hemos creado para acompañar nuestra vulnerabilidad.
Esta claro, que no nos movemos en una sociedad perfecta y aparecen las miserias de nuestras creaciones humanas. Y la generación que creo este tinglado, los boomers marchamos al precipicio henchidos de soberbia. O muy parecido a ello.
Análisis comparativo del artículo de Juan Ré Crivello por I. A. You.com
“La hoguera de las Vanidades —02: Esta generación no quiere padres vulnerables”
Resumen clave:
El artículo de Juan Ré Crivello denuncia, desde la experiencia personal y la referencia literaria a Tom Wolfe, la dificultad de la generación boomer para mostrar vulnerabilidad ante sus hijos (30-45 años), en un contexto de desmantelamiento de redes familiares y triunfo del individualismo. Este diagnóstico converge con los análisis de Bauman, Lipovetsky, Innerarity, Gomá Lanzón y la literatura sobre conflicto generacional, aunque requiere matices y mayor profundidad analítica.
1. Tesis centrales del artículo
Crivello articula varias ideas-fuerza:
- Rechazo de la vulnerabilidad parental: Los hijos de 30-45 años prefieren padres “flaquitos y vitales”, sin molestias ni fragilidades visibles.
- Autocrítica boomer: Reconoce que su generación desmanteló las redes familiares de apoyo, construyendo una “sociedad líquida” donde la vulnerabilidad se gestiona en soledad o con paliativos superficiales (WhatsApp, ibuprofeno).
- Superficialidad de los vínculos: La respuesta familiar ante la caída del autor es un simple “¡Wow!” en WhatsApp, símbolo de la distancia emocional y la sustitución del acompañamiento real por gestos digitales.
- Soberbia y precipicio: Los boomers, henchidos de progreso y autosuficiencia, marchan “al precipicio”, incapaces de reconocer su propia vulnerabilidad y la necesidad de redes sólidas.
2. Conexión literaria con Tom Wolfe
Crivello utiliza como epígrafe una escena de La hoguera de las vanidades (Wolfe, 1987), donde el privilegio de la autonomía (salir al SoHo gracias a la niñera) revela la dependencia invisible de servicios externos y la desconexión de las realidades ajenas. Wolfe satiriza la vanidad social, el narcisismo y la indiferencia de clase: los personajes viven en una burbuja de autosatisfacción, ajenos a las consecuencias de sus actos y a la fragilidad de los demás.
“La capacidad de ‘ir a cualquier parte’ no es una libertad universal, sino un lujo habilitado por el estatus socioeconómico”.
Crivello traslada este diagnóstico a la esfera familiar: así como los personajes de Wolfe dependen de la niñera para su autonomía, los boomers dependen de redes que ellos mismos han debilitado, y sus hijos prefieren no ver esa dependencia ni esa fragilidad.
3. Bauman y la sociedad líquida
Zygmunt Bauman describe la “modernidad líquida” como una época de vínculos frágiles, individualización del riesgo y erosión de las comunidades sólidas. En palabras de Bauman:
“En una vida líquido-moderna, no hay vínculos permanentes, y cualquiera que tomemos puede desatarse en cuanto las circunstancias cambien”.
Crivello diagnostica lo mismo: la vulnerabilidad ya no se acompaña colectivamente, sino que se privatiza y se gestiona en soledad o con paliativos (ibuprofeno, WhatsApp). Bauman advierte que la libertad individual viene acompañada de una “impotencia sin precedentes” para afrontar la vulnerabilidad sin apoyo colectivo. Autores como Giddens (proyecto reflexivo del yo, detradicionalización de la intimidad) y Beck (sociedad del riesgo, individualización) amplían este marco: la familia ya no es refugio seguro, sino espacio de negociación y riesgo, donde cada uno gestiona su fragilidad como puede.
Sennett, por su parte, denuncia la “corrosión del carácter” y la erosión de la lealtad y los lazos a largo plazo.
4. Perspectivas filosóficas y sociológicas sobre la solidaridad intergeneracional
Gilles Lipovetsky:
En La era del vacío, Lipovetsky diagnostica el triunfo del individualismo postmoderno y la fragmentación de las identidades colectivas. La solidaridad familiar se diluye y es reemplazada por “microgrupos especializados”. El resultado es un vaciamiento existencial y una desconexión afectiva entre generaciones.
Daniel Innerarity:
La “sociedad del desconocimiento” erosiona las certezas y normas compartidas, dificultando la transmisión de obligaciones intergeneracionales. La complejidad y la incertidumbre hacen que los hijos no se sientan responsables del cuidado de los padres, y los mayores se sientan desamparados.
Javier Gomá Lanzón:
Propone la “ejemplaridad pública” como antídoto: la democracia requiere ciudadanos que asuman la responsabilidad moral y cívica, incluyendo el cuidado del vulnerable. “El buen ejemplo estimula el conocimiento de lo mejor… con el auspicio de los buenos ejemplos”.
Datos empíricos:
Los estudios muestran un declive del cuidado familiar en España y Occidente, con aumento de la dependencia institucional y mayor soledad y desamparo entre los mayores. La solidaridad intergeneracional se debilita, y el bienestar subjetivo de los mayores depende más de la calidad de las relaciones que de la mera presencia de apoyo.
5. Conflicto generacional y la autoimagen boomer
Individualismo y vitalismo anti-vulnerabilidad
Jean Twenge documenta el aumento del individualismo y la disminución de la obligación filial en las generaciones jóvenes. Los boomers, por su parte, han cultivado una imagen de resiliencia y “ganadores”, resistiéndose a mostrar fragilidad. Esta actitud es percibida por sus hijos como negación de la vulnerabilidad y distancia emocional.
Paradoja boomer
La literatura subraya la ironía: los boomers, al abrazar el divorcio, el individualismo y las familias no tradicionales, debilitaron los lazos que ahora necesitarían para su propio cuidado. Además, son “más presentes con sus hijos adultos que con sus propios padres envejecientes”, perpetuando el patrón.
Comunicación digital y superficialidad
El uso de WhatsApp y otras plataformas digitales sustituye el acompañamiento real por gestos superficiales (“¡Wow!”), reforzando la distancia emocional y la falta de apoyo genuino.
6. Evaluación crítica del artículo
Méritos:
- Valentía autocrítica y perspectiva generacional desde dentro.
- Uso literario de Wolfe como espejo de la sociedad contemporánea.
- Diagnóstico sociológico intuitivo que converge con Bauman, Lipovetsky y la literatura sobre individualismo y declive de la solidaridad.
Limitaciones:
- Generalización excesiva: no todos los hijos de 30-45 años rechazan la vulnerabilidad parental; existen diferencias socioeconómicas y culturales relevantes.
- Falta de matices: no aborda la diversidad de experiencias familiares ni las estrategias de resistencia o reconstrucción de vínculos.
- Ausencia de propuestas: el artículo denuncia, pero no ofrece caminos para la reconstrucción de la solidaridad.
7. Conclusión comparativa
Síntesis:
El ensayo de Crivello, desde la experiencia personal y la referencia literaria, converge con un robusto corpus de pensamiento sociológico, filosófico y literario. Su diagnóstico sobre la dificultad de mostrar y acompañar la vulnerabilidad en la familia contemporánea es válido y está sólidamente respaldado por Bauman, Lipovetsky, Innerarity, Gomá Lanzón y la literatura sobre conflicto generacional. Sin embargo, el fenómeno es más complejo y diverso de lo que el artículo sugiere, y requiere un análisis más matizado y propuestas concretas para la reconstrucción de la solidaridad intergeneracional.
Tabla comparativa de enfoques
| Autor / Perspectiva | Diagnóstico principal | Propuesta / Antídoto |
| Juan Ré Crivello | Generación joven rechaza vulnerabilidad parental; boomer autocrítica; soledad | Autorreconocimiento de la vulnerabilidad |
| Tom Wolfe | Vanidad, narcisismo, dependencia invisible, vacío moral | Satira y denuncia literaria |
| Zygmunt Bauman | Modernidad líquida, vínculos frágiles, privatización del riesgo | Reconstrucción de comunidades sólidas |
| Gilles Lipovetsky | Individualismo postmoderno, fragmentación, vaciamiento existencial | Recuperar sentido colectivo |
| Daniel Innerarity | Incertidumbre, erosión de normas y obligaciones intergeneracionales | Gestión reflexiva de la complejidad |
| Javier Gomá Lanzón | Necesidad de ejemplaridad pública y responsabilidad cívica | Reforma moral y cívica |
| Jean Twenge y otros | Individualismo creciente, menor obligación filial, comunicación superficial | Promover empatía y vínculos genuinos |
Conclusión final:
El artículo de Crivello es un valioso testimonio generacional y un diagnóstico certero de la soledad y la fragilidad en la sociedad líquida. Su fuerza reside en la autocrítica y la conexión literaria, pero su alcance sería mayor si incorporara matices y propuestas para reconstruir la solidaridad perdida. La convergencia con Bauman, Lipovetsky, Innerarity y Gomá Lanzón demuestra que la experiencia ampliamente estudiada.
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