Anochecía y se me hacía tarde para volver a casa. Justo estaba buscando setas por los aledaños del viejo molino del pueblo cuando me sobresaltó un ruido seco y continuo que provenía de la vieja construcción. ¿Qué estaba pasando allí dentro?. Decidí entrar por la ventana rota que había a ras de suelo con la navaja abierta de buscar setas por si me encontraba algún personaje hosco. La rueda del molino empezó a rodar sola en la penumbra. ¡Hacía veinte años que el molino no funcionaba, desde la muerte del molinero, Pedro “el cojo”!.
Me pareció ver una silueta que, fugazmente, desapareció cuando me acerqué. La rueda se paró de golpe. No había huellas por ningún lado. La melodía del móvil me hizo saltar el corazón.
– Jaime, recuerda que hoy es noche de Todos los Santos y tenemos cena en casa de tu hermano Enrique – me dijo Petra por mensaje de audio. Y fue justo cuando iba a contestarle que oí unos pasos acercándose por mi espalda de una persona cojeando …. ¡Salí de allí corriendo como un loco!
Desde ese día que ya no me acerco al viejo molino, por lo que pueda pasar.
Neus Bonet i Sala
blog: https://elplumierdenenuse.wordpress.com
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