Tu nombre es genérico como una etiqueta escolar. Fondo blanco, renglones azules. ¿Cuántos ostentarán el mismo, en este radio de diez cuadras, sin poseer la cualidad de invocarte?
Y tu apellido, grabado en piedra, ¡qué desgracia! Tan solo el preludio de otra biografía que soslayo con alevosía: un cartón de vino en medio del bosque, la raya del culo del plomero.
¿Y si te odio? ¿Y si te amo?
Prefiero entregarme a tus letras que empañan cristales, a las mentiras que cimentaron mi adultez, o a la bruma de una mañana sempiterna.
Me manejo por el mundo a los golpes, entrecerrando los ojos para robarte los bordes y los rasgos. Convertido en colorida mancha, me cruzás por la calle y no me saludás, ya que ignorás mi nombre.
(Y, aun así, me susurrás quién soy).
NATALIA DOÑATE
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.