sábado, junio 27 2026

Edgar Allan Poe y sus «manías» de emparedar. – La criatura de la pluma por Fabiola Rubio

Aquella noche, el sueño había abandonado toda posibilidad de llevar a aquel hombre a su mundo de los sueños, o eso creía.

Eran las 4:39 de la madrugada. Sin saber cómo, apareció en el centro de la sala vestido con sus mejores galas. Se dirigió a la mesa donde tantas veces se distraía leyendo. Esta vez, en vez de tener entre sus manos un libro, sus dedos acariciaban una pluma y una hoja de papel. Mirando al frente, comenzó a escribir lo que su mente le iba dictando.

El hombre se sumergió en su escritura, ajeno a todo lo que le rodeaba. No se percató de que la criatura que aparecía en la ilustración se había materializado en su habitación. La bestia, con sus afilados dientes y garras, se acercó sigilosamente por detrás, absorto en su tarea, no se dio cuenta de que la criatura estaba a punto de atacar. De repente, la bestia saltó sobre él, rompiendo la pared de la habitación. Él intentó defenderse, pero era demasiado tarde. La criatura lo había atrapado y comenzó a escupir un líquido rojo que parecía sangre.

El hombre luchó con todas sus fuerzas, pero la criatura era demasiado fuerte. De repente, recordó algo que había leído en un libro de magia. Cerró los ojos y comenzó a recitar unas palabras en voz baja. En cuestión de segundos, la habitación se llenó de una luz brillante y la criatura comenzó a desvanecerse. Sumido aún en aquel caos, abrió los ojos y se encontró solo en su habitación. Miró a su alrededor, confundido. ¿Había sido todo un sueño? Se levantó de la mesa y se acercó a la pared rota. Allí, en el suelo, encontró una pluma y un trozo de papel. Lo recogió y lo leyó. Era una nota escrita por la criatura. Decía: «Volveré».

@ Fabiola Rubio Gil.


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo