Bajo el índigo labio la bóveda prendeun candil de emoción. Se enamora del brotede un crepúsculo tierno anhelando que exploteen ubérrimo llanto que empapa y lo enciende.Los planetas orean . Cada órbita hiendela epidermis añil con su fiel capirotedonde engendra el celeste su piel, porque botecomo bola de lumbre el fragor que se extiende.Una puesta de sol es igual que una boda.Se desposan esencias. Anillos de brumaintercambian sus votos por siempre jamás.A la novia del cielo le lleva la codaun lucero , porque un sortilegio de espumasabe a cúpula fresca y a eterno compás.@Marisa Lozano Fuego@Imagen de Manuel Pino
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